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Portugal: ¡No a la intervención de la "Troika": FMI, BCE Y UE!

¡Sí a la construcción de un partido obrero para el socialismo!

Articulo aparecido en el Internacionalista N° 109 - Mayo 2011 - La presentación electrónica de 6 de mayo 2011 - (En Español - ".pdf")

Desde el ingreso del país en la Unión Europea (UE), la economía portuguesa tuvo muy importante cambios. En el marco de la división internacional del trabajo, Portugal ocupa el papel de un país a mano de obra barato (el salario mínimo es de 475 euros al mes). Es un país imperialista menor (posición visible, en particular, en las relaciones políticas y económicas que mantiene con sus excolonias africanas) cuya influencia disminuye. Su ingreso en la UE significó la liquidación de una gran parte del aparato industrial del país, su agricultura y su pesca.

Estos cambios económicos favorecieron el desarrollo de sectores altamente especulativos, como, por ejemplo, las empresas de telecomunicación o también el BTP (construcción). La entrada en el euro en 1999 vino a empeorar la situación de los trabajadores puesto que los precios al consumo han estallado y los salarios se congelaron prácticamente a partir de esta fecha; por otra parte, se privatizó ampliamente los servicios y las empresas públicas. La víspera del estallido de la crisis de los subprimes en 2007, la situación económica del país era pues ya muy mala. La crisis agravó los problemas de endeudamiento público y privado. Los capitalistas así decidieron especular sobre esta deuda, debilitando aún más la situación del país. La burguesía portuguesa, basándose en el chantaje y las manipulaciones de las agencias de notación e instituciones financieras imperialistas, aprovechó esta situación para liquidar los últimos vestigios de las conquistas sociales de la revolución de 1974 que había permitido el derrocamiento de la dictadura y el término de la guerra colonial.

Tras Grecia e Irlanda, Portugal será pues el tercer país de la zona euro que recibirá una "ayuda" financiera internacional desde 2007. En efecto, puesto que el Gobierno "socialista" de José Sócrates no pudo hacer pasar solo, en casi un año, un cuarto plan de austeridad, la burguesía portuguesa, ayudada por la de los otros países europeos, decidió recurrir al Fondo Monetario Internacional (el FMI) y el Banco Central Europeo (BCE). El tono fue dado por el director del FMI, el "socialista" Dominique Strauss-Kahn, a partir de mediados de abril, cuando este último declara en una entrevista concedida a una cadena privada portuguesa: "Portugal va a deber efectuar cortes presupuestarios dolorosos durante mucho tiempo." El mensaje es claro y sin ambigüedades, es la clase obrera portuguesa que va a pagar la crisis de los capitalistas.

El Gobierno PS dimisionario, que administra actualmente los "asuntos corrientes", negoció el 3 de mayo con el FMI y el BCE un "plan de ayuda" de 78 mil millones de euros. Como contrapartida, el Gobierno portugués se compromete a reducir el déficit público al 3% del PIB a partir de 2013, cuando este fue del 9,1% en 2010. Concretamente, eso va a traducirse en ataques aún más violentos contra los trabajadores. Ya, el año pasado, los salarios de la función pública se redujeron hasta el 10 %, los impuestos se aumentaron para los trabajadores y los jubilados, las prestaciones sociales fueron reducidas, etc. En adelante, los derechos al desempleo van a ser reducidos (indemnizaciones reducidas como máximo a 18 meses por un importe máximo de 1.048 euros al mes), las pensiones superiores a 1.500 euros van a bajarse, funcionarios van a ser despedidos, la compañía aérea nacional (TAP), Electricidad de Portugal (EDP) y la Red eléctrica nacional (REN) van a privatizarse completamente.

Entre los 78 mil millones de euros de ayudas previstas, 12 mil millones de euros van a inyectarse en los bancos cuando son estos mismos bancos que, a través de la especulación, en particular sobre la deuda de Portugal, son la causa de la agravación especialmente aguda de la crisis en el país. Uno de los bancos que "se había nacionalizado" hace algunos meses (realmente el Estado había readquirido la deuda del banco) alrededor de 5 mil millones de euros, el Banco Portugués de Negocios (BPN) va a ser liquidado a los especuladores. Esto constituye un perfecto ejemplo de lo que significa privatizar los beneficios y nacionalizar las pérdidas.

Además, la intervención del FMI y el BCE tiene por objeto circunscribir la crisis en Portugal y evitar que se propague a España, cuya economía está muy imbricada en la de Lisboa. Una intervención del FMI en España debilitaría aún más a la Unión Europea.

Las masas se niegan a pagar la crisis de los capitalistas

Pero el violento ataque de la burguesía contra la clase obrera portuguesa suscita una importante reacción de las masas. Para comprender esta reacción, es necesario recordar que Portugal conoce un movimiento de agudización de la lucha de clases desde hace varios años ya. En un movimiento desigual y combinado, se observa un rechazo creciente de las políticas gubernamentales. Las movilizaciones de los trabajadores son cada vez más duras y cada vez más masivas. Este movimiento se aceleró, en particular, desde la segunda mitad de los años 2000, a partir del momento en que se nombró a José Sócrates Primer Ministro.

Desde 2005, varias manifestaciones se organizaron en Lisboa reuniendo 100, 150 o incluso a 200.000 personas. Movimientos de huelga afectaron varios sectores, en particular, la industria, los transportes y la función pública. El conflicto aún se amplió con la profundización de la crisis estructural del capitalismo. En 2007, 200.000 personas manifestaron en las calles de Lisboa a las puertas del edificio donde estaba firmándose el Tratado que se impuso para sustituir a la constitución europea rechazada por referéndum en tres países (Francia, Irlanda y los Países Bajos). En 2008-2009, los profesores se movilizaron durante varias semanas para oponerse a la reforma de su estatuto y a la imposición de un nuevo modelo de evaluación individual (este modelo de evaluación finalmente se derogó a raíz de la dimisión del Gobierno Sócrates). En este movimiento, una manifestación reunió cerca de 80.000 profesores mientras que el país cuenta con 120.000 profesores. En noviembre de 2010, a la llamada de las dos centrales sindicales del país (una primera en más de veinte años), 3 millones de personas cesaron el trabajo a través de todo el país.

Pero el elemento más significativo de este proceso de ascensión de la lucha de clases es sin duda alguna la movilización que se desarrolló el 12 de marzo pasado. Ese día, a raíz de una llamada difundida por Internet, 300.000 personas descendieron en las calles de las grandes ciudades del país. Eran 200.000 en Lisboa, 80.000 en Oporto, varios miles en las calles de Coimbra, Faro o también Braga, la mayoría trabajadores y jóvenes, para denunciar las políticas del Gobierno y exigir la creación de empleos, mejores salarios y mejores condiciones de trabajo. Esta movilización, al origen de la cual se encuentra el movimiento Geração à rasca (1), hizo eco a las revoluciones árabes. Algunas semanas después de que el pueblo tunecino y egipcio derribara sus tiranos, los trabajadores y los jóvenes portugueses, precarizados por la crisis, contribuyeron a profundizar la crisis política que conocía el país desde hace varios meses.

Bajo la presión de la calle, el PSD (partido tradicional de la burguesía) se negó a aportar su apoyo al plan de austeridad propuesto por el Gobierno PS, lo que precipitó la caída de este último. Además, la movilización mostró la desconfianza cada vez más importante que las masas expresaban frente a las organizaciones obreras políticas y sindicales. Que se trate del Partido Comunista (PPC), del Bloque de Izquierda (BE) o de la CGTP, todos estuvieron al remolque de esta movilización y sólo fue en el último momento que suscribieron la manifestación del 12 de marzo. Esta movilización prueba que la clase obrera portuguesa se niega a pagar la crisis de los capitalistas y que está determinada a enfrentarse con la burguesía y la burocracia.

La necesidad de una respuesta a la altura de la gravedad de la situación: ¡la construcción de un partido para el socialismo!

En Portugal como en otra parte, la afirmación hecha por Trotski en introducción del programa de transición se comprueba: "La situación política mundial en su conjunto se caracteriza sobre todo por la crisis histórica de la dirección del proletariado." En efecto, las masas portuguesas pueden ir muy lejos. Es lo que muestran la movilización del 12 de marzo y la dimisión de José Sócrates. No obstante, en ausencia de partido revolucionario combatiendo por el socialismo, la ascensión revolucionaria de las masas se enfrentará siempre a la contraofensiva de la burguesía. Es lo que muestran la imposición del plan de austeridad por el FMI y el BCE y la organización de nuevas elecciones legislativas el 5 de junio próximo a raíz de la disolución de la Asamblea de la República por el Presidente Cavaco Silva. Este último elemento no es otra cosa, que la voluntad de la burguesía, de desviar la agudización de la lucha de las clases en el terreno institucional de las elecciones, cerrando así toda posibilidad de abrir una alternativa independiente de clase por el socialismo para los trabajadores y la juventud.

Dada la gravedad de la situación de la lucha de las clases en Portugal, estamos obligados a afirmar públicamente nuestro profundo desacuerdo y por lo tanto no queremos asociarnos a la política defendida por la sección portuguesa del LIT-CI, Ruptura/FER. En efecto, nosotros pensamos que esta organización capitula a una posición de Frente Popular llamando a la constitución de una unión entre la PPC y el BE a las próximas elecciones. Esta posición es una grave falta política por una parte ya que refuerza la voluntad de la burguesía de encerrar la agudización de la lucha de las clases sobre el terreno de las elecciones burguesas; por otra parte, eso equivale a situarse a la retaguardia de la conciencia de las masas que expresaron en sucesivas ocasiones su enorme desconfianza frente a las organizaciones políticas y sindicales que pretenden representar sus intereses.

El PPC es una organización estalinista, que adopta una posición nacionalista y burocrática. Para este partido, se trata de defender los intereses de Portugal desde un punto de vista patriótico, sin siquiera proponer de ruptura con el capitalismo. Por otra parte, esta organización, que controla la principal central sindical del país, la CGTP, hace todo para que los distintos movimientos de huelga que sacuden el país permanezcan aislados, impidiendo así la convergencia de las luchas hacia una huelga general para hacer fracasar la política de la burguesía. Por último, en el día nacional de huelga de noviembre de 2010 dónde 3 millones de trabajadores cesaron de trabajar, la dirección del CGTP tuvo el “cuidado” de no organizar una manifestación nacional centralizada que habría constituido una verdadera demostración de fuerza de la clase obrera contra el Gobierno y la burguesía. En esta ocasión, las direcciones del PPC y la CGTP pudieron contar con el apoyo total del BE.

El BE, organización en la cual interviene Ruptura/FER, por su parte pasó el límite de la colaboración de clase en sucesivas ocasiones durante los últimos meses. En 2010, los diputados del BE a la Asamblea de la República votaron en favor de la participación de Portugal en el plan del FMI y el BCE destinado a Grecia. Claramente, eso significa que el BE aprobó el plan de rigor impuesto por el capitalismo a la clase obrera griega.

Recientemente, Ruptura/FER denunció de manera justa dos posiciones escandalosas adoptadas por parte de miembros de la dirección del BE. En primer lugar, los tres diputados del BE al Parlamento Europeo de Estrasburgo votaron en favor de la intervención imperialista de la OTAN en Libia. En segundo lugar, el 16 de abril, se publicó un texto de unión sagrada titulado Convergencia nacional con respecto al empleo y la cohesión social, que aceptaba el principio de negociaciones con el FMI. Y se encuentran entre los signatarios de este texto a varios militantes del PPC y el BE, como, por ejemplo, Rui Tavares (eurodiputado BE que votó en favor de la intervención de la OTAN en Libia), António Chora (responsable de la comisión de los trabajadores de la más grande fábrica del país, la fábrica Volkswagen de Palmela) o también Manuel Carvalho da Silva (miembro del PPC y Secretario General de la CGTP). ¿En tal contexto, cómo justificar por una parte de permanecer dentro del BE y por otra parte llamar a la constitución de una alianza electoral PPC/BE para las próximas elecciones legislativas del 5 de junio?

Expresamos también nuestro desacuerdo con el contenido de la moción presentada por Ruptura/FER en el marco de la séptima convención del BE que se celebrará a principios de mayo en Lisboa. En este texto, Ruptura/FER afirma que la alternativa a la dirección del BE es una política 100% a la izquierda, es decir, una vez más situarse sobre el terreno electoralista. Adoptar tal posición, es seguir el camino del ex LCR francesa. Ahora bien, esta organización abandonó precisamente, en 2003, el centralismo democrático, el combate por el socialismo, para transformarse en Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en 2009. Se conoce la situación de crisis interna de este partido y la incapacidad a que tiene para responder a las tareas que plantea la situación política actual.

¡No, los trabajadores no tienen nada que esperar de las elecciones; no, los trabajadores no tienen nada que ganar con un Gobierno de tipo Frente Popular que reuniría BE y PPC! ¡No, no se puede votar por la intervención del FMI en Grecia y por la intervención de la OTAN en Libia y decir que se está del lado de los trabajadores! ¡Sí, es un error fundamental hacer creer a los trabajadores que es necesario militar en el BE! ¡Sí, es necesario romper inmediatamente y definitivamente con los partidos que efectúan una política de colaboración de clase como el PPC y el BE!

Esta es la razón por la que llamamos solemnemente a todos los militantes de Ruptura/FER a reaccionar y a rectificar esta posición escandalosa de liquidación. Es urgente romper con la colaboración de clase del BE. Es urgente que los militantes de Ruptura/FER lancen todas sus fuerzas en la construcción de un partido revolucionario internacionalista centralizado democráticamente que combate por la revolución socialista. Esto es lo que los trabajadores y jóvenes en Portugal tienen necesidad, es una organización estrictamente independiente de la burguesía y el patronato. El objetivo de tal organización debería ser la movilización permanente de los jóvenes y trabajadores con el fin de combatir la burguesía, el FMI, el BCE, la UE y sus planes perversos, derribar el capitalismo e instaurar el socialismo, es decir, la propiedad colectiva de los medios de producción e intercambio para satisfacer las necesidades sociales de los trabajadores y los jóvenes. Finalmente, tal organización toma su sentido que si su objetivo consiste en pelearse por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

La situación de la lucha de las clases en Portugal y en Europa, exige la construcción de tal organización; ¡no responder a esta necesidad es capitular a la burocracia, es romper con el marxismo revolucionario!

Mathieu


(1) literalmente "Generación sin futuro".

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