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¡El CE de la LIT-CI excluye el GSI !
Carta del GSI al SI y al CEI de la LIT-CI
Estimados camaradas del SI y del CEI,

Al leer la declaración del SI de la LIT-CI del 29 de diciembre de 2008, con respecto a la agresión sionista contra Gaza, pensamos que era por error que se calificaba al Estado sionista de Israel de estado nazi. En todo caso nosotros, GSI, consideramos que esta caracterización es errónea. Habiendo entonces estimado, al principio, que esta formulación era fruto de la emoción, comunicamos el problema al camarada Jan, puesto que trabajamos en las traducciones hacia el francés conjuntamente con la sección belga. Efectivamente, para nosotros, esta caracterización de "estado nazi" no podía ser sino un "lapsus" que convenía rectificar cuanto antes.

Ahora bien, la respuesta del camarada Pau al correo de Jan es ambigua: ¿hay que conservar la caracterización "estado nazi" en la declaración porque ésta ya estaba publicada en Español, en Portugués, en Italiano y eventualmente en otras lenguas? ¿O bien porque para Pau esta caracterización es políticamente correcta y, en consecuencia, perfectamente adaptada a esta declaración?

Si se trata del primer caso, no es aceptable que por razones de urgencia -ante la indignación y la cólera- tal error pueda aparecer en una expresión pública de la Internacional y de sus secciones. Conviene entonces rectificar cuanto antes este error, en todas las traducciones de la declaración.

Si se trata del segundo caso, nosotros, GSI, debemos afirmar nuestro total desacuerdo: si la caracterización del Estado de Israel se pone en cuestionamiento en nuestra corriente internacional, entonces, antes de toda afirmación pública, hay que abrir el debate entre nosotros.

Es una cuestión de rigor marxista. Nuestras caracterizaciones no pueden variar subrepticiamente bajo la presión de los acontecimientos, es decir, bajo la presión de aquellas corrientes políticas -esencialmente no marxistas- que dirigen estos acontecimientos.

En cualquier caso, el GSI reafirma aquí que la caracterización de Israel como "estado nazi" es profundamente errónea, y que la de "estado colonial sionista" es correcta. En relación con las consignas tradicionales del marxismo revolucionario, esta caracterización se adapta perfectamente a nuestro combate. He aquí porqué.

Israel es un estado colonial, creado por un movimiento nacionalista burgués, contra-revolucionario (condenado como tal por el II° Congreso de la Internacional Comunista), el sionismo. Desde el principio, el sionismo recibió el apoyo de todas las potencias coloniales, luego del estalinismo y finalmente del imperialismo US, esencialmente, que lo tomó verdaderamente a cargo bajo H. Truman. Israel existe porque es del interés del imperialismo, y éste lo mantiene a fondo, bajo perfusión financiera y suministro militar permanentes. ¿Pero hace falta recordar todo eso?

El nazismo es la expresión del fascismo en uno de los estados capitalistas más avanzados, Alemania, potencia imperialista de primer plano. De ahí el carácter especialmente brutal, monstruoso, "de la forma terrorista del estado burgués en la época del imperialismo". La Alemania nazi es el único estado de la historia de la humanidad que ha sido capaz de elevar la muerte al rango de industria, un estado cuya sola existencia basta para confirmar la alternativa planteada por Trotsky: socialismo o barbarie.

Ahora bien, caracterizar el estado sionista como estado nazi es proceder por analogía: los sionistas se comportan como los nazis. A ese nivel, los ejemplos pueden multiplicarse: desplazamientos forzados de la población, negando prácticamente todos los derechos al pueblo palestino, en una verdadera política de apartheid. Es el caso dentro de las fronteras donde, aunque formalmente israelíes, árabes o drusos tienen derechos limitados y deberes enormes; y fuera de las fronteras, donde la ocupación permanente tiende a la anexión a través de una política de colonización, de control de las vías y medios de comunicación, del suministro de agua, etc.

Se pueden añadir las persecuciones, las detenciones arbitrarias, los asesinatos políticos, la tortura sistemática en cárceles dignas de la edad media, una política exterior agresiva, etc. Agréguese aun que en Israel muchos sionistas consideran a los árabes como animales. Todos esos son hechos comprobados.

Chocados a un momento dado por las atrocidades de las que este estado y su ejército son capaces, incluso historiadores, sociólogos o periodistas israelíes se dejan llevar a esta analogía, en discurso o por escrito, pero es de su propia responsabilidad y, viniendo de ellos, es de una valentía innegable. Sin embargo, procediendo por analogía, estos intelectuales no razonan en marxistas.

Insistamos. Tanto que a razonar por analogía, para nosotros (sección francesa del LIT-CI), Israel tiene muchísimos puntos comunes con el imperio colonial francés de 1830 a 1962, y más específicamente con su fase argelina... Sin embargo, a excepción del período 1940-1944 (y aún, bajo toda precaución), nunca un marxista ha calificado al imperialismo francés de estado nazi...

Llevemos la analogía hasta el caso de Ruanda. Inmediatamente después del 6 de abril de 1994, el "Gobierno provisorio" desencadena para lo que en "derecho internacional" se llama un genocidio: sobre 5 millones de habitantes, 800.000 (casi un habitante sobre cinco) son asesinados a machete, granada, metralleta…, según criterios étnicos. ¿Ese pequeño Estado semi colonial de África central, Ruanda, fue estado nazi por el solo hecho de haber perpetrado un genocidio?

¿El Estado belga circunstancialmente, pero sobre todo el imperialismo francés (por el armamento, la impulsión de las milicias, y la protección de paramilitares literalmente exfiltrados hacia el Zaire vecino), son Estados nazis por el solo hecho de haber "cubierto" (por lo menos) la acción de los genocidas?

Son los vencedores de la Segunda Guerra Mundial que crearon la calificación de genocidio para calificar el asesinato de masa perpetrado, sobre la base de criterios étnicos o religiosos, de manera intencional y organizada.

El convenio de la ONU de 1948 da la siguiente definición: "En el presente Convenio, se entiende como genocidio cualquiera de los siguientes actos, cometidos con la intención de destruir, o todo o en parte, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, en tanto que tal: a) Asesinato de miembros del grupo; b) Grave ataque a la integridad física o mental de miembros del grupo; c) Sumisión intencional del grupo a condiciones de existencia debiendo implicar su destrucción física total o parcial; d) Medidas destinadas a obstaculizar los nacimientos en el grupo; e) Transferencia forzada de niños del grupo a otro grupo. "

Si nos limitamos al razonamiento analógico, cualquier gobierno revolucionario consecuente aplicando una política de terror revolucionaria (como Cromwell otrora, y enseguida Washington, Robespierre o Lenin...) caería bajo esta calificación jurídica burguesa y pasaría a ser ipso facto, et incluso retrospectivamente..., ¿un "estado nazi"?

"El método favorito del filisteo moralizador consiste en definir las maneras de actuar de la revolución y de la reacción. Las Analogías formales garantizan el éxito (de tal método). Así, el zarismo y el bolchevismo se convierten en gemelos. El fascismo y el comunismo se pueden igualmente descubrir gemelos. (...) ¿Pero que son todos estos moralistas demócratas? Los ideólogos de las capas medias caídas, o que temen caer, entre dos fuegos." (L. Trotsky, Su moral y la nuestra, 1938).

Ahora bien, precisamente, nosotros somos marxista-revolucionarios, trotskistas, y no demócratas o filisteos moralizadores.

Si exageramos, es para destacar qué tipo de gangrena podría prosperar sobre un pequeño rasguño…, que habría que curar cuanto antes.

Y justamente por eso estamos convencidos de la exactitud de definiciones que son fruto de la elaboración científica: si la experiencia no confirma la teoría, entonces es necesario modificar la teoría. ¿Es éste el caso, por lo que concierne al estado sionista en el último período? ¿Y si lo fuera, en qué y porqué?

No vemos respuesta a estas dos preguntas, por eso la caracterización marxista vigente es suficiente y justa para apoyar nuestra línea de exigencia de destrucción del Estado de Israel y por la construcción de una Palestina laica, democrática y no racista, es decir socialista, ya que estas reivindicaciones "democráticas burguesas" no pueden realizarse sino que en el marco de la lucha de las masas por el socialismo, por una federación socialista del Cercano y del Medio Oriente.

Sobre esta base, podemos (¡y debemos!) ganar a las masas árabes (y más allá, a las masas "musulmanas"), arrancarlas al islamismo radical o al "nasserismo" que, ambas, son doctrinas burguesas. Pero esto no lo lograremos jamás si hacemos concesiones a esas corrientes, si "pedimos prestado" slogans, razonamientos analógicos, sofismas…, a los movimientos de tipo Hezbollá o Hamas. Aunque desde un punto de vista militar podemos situarnos en el mismo campo (y es el caso, hoy), nunca debemos hacerlo desde un punto de vista político y de la independencia de clase.

Algunos (muy) pequeños sectores salidos de Socialism International (SPEB, en Francia), perdieron la brújula y se transformaron en una nueva clase de mutantes: los "islamo-trotskistas". Ahora bien, hay allí una contradicción insuperable: es imposible ser a la vez islamista (o sionista), Y trotskista.

Sobre la base tradicional de nuestra Internacional, podemos y debemos dirigirnos, además, a los trabajadores judíos que viven en nuestros países respectivos y, más allá, a los que viven en Israel. Cierto que es difícil, muy, muy difícil. ¡Pero es indispensable!

En efecto, hoy, el sionismo domina a las masas judías, pero ello no ha sido siempre así (la historia del movimiento obrero lo prueba ampliamente). En la actualidad, y bajo forma muy reaccionaria, el sionismo domina en Israel y gana terreno más allá (en Francia, por ejemplo).

Ahora bien, además de las tensiones "tradicionales" entre los "orientales", los asquenazíes y los sefarditas, la llegada a Israel de judíos venidos de Rusia o Etiopía creó una agravación de las tensiones entre clases. Sería erróneo y muy poco marxista considerar que las clases sociales no existen en este país, con todos sus antagonismos y contradicciones, y que no terminarán por minarlo al igual que a todo estado burgués, y colonial más aun.

Debemos pues arrancar también las masas judías de manos del sionismo y ganarlas (¡recuperarlas!) al marxismo, al bolchevismo, al programa de la Cuarta Internacional.

Eso nos impone poner a aquellas masas ante la realidad descrita por L. Trotsky en 1939 (Entrevista con un sionista, carta a A. Glotzer, sobre la entrevista con H. Ruskin, Obras, volumen 20, página 117) "le respondí que (los sionistas NDR) estaban preparando a los Judíos una enorme trampa, en Palestina" y precisa que "(...) la Revolución francesa y la Revolución de Octubre han logrado un buen poco más por los judíos que el sionismo y las otras "soluciones" especificas a una cuestión que no tiene ninguna solución posible bajo el régimen del capitalismo declinante. Sólo una revolución internacional puede salvar a los judíos. ".

La definición del Estado de Israel en la cual apoyamos nuestro combate es justa y permite a nuestra corriente de dirigirse a la vez a los judíos y a los árabes, apoyando sobre un análisis marxista nuestra exigencia de destrucción del Estado de Israel. ¡Calificar al Estado de Israel de estado nazi, además que es falso desde el punto de vista marxista, excluiría a los militantes obreros judíos que podrían disponerse a seguirnos; los excluiría y los lanzaría aun más determinadamente en brazos del sionismo!

Secretariado del GSI

Paris, 5 de Enero de 2009

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