Advertencia
Este texto ya lo habíamos enviado por
primera vez al SI el 31 de marzo de 2009,
para que fuera publicado en el BII 184. Como
tal no fue el caso, nos vimos obligados a
reiterar nuestro pedido en otro correo (del
17 de mayo, aquí adjunto).
Después de esa carta y un nuevo mail de
nuestra parte, el SI nos escribió unas líneas
el 19 de mayo para informarnos que no habían
recibido nuestro envió del 31 de marzo:
"Vemos por vuestro mensaje que fue
enviado pero aquí no aparece".
Así pues, nuestra respuesta al texto del
SI y CEI habría simplemente desaparecido en
el laberinto de la informática.
Por supuesto, no ponemos en entredicho la
respuesta del SI, ni tampoco dudamos de la
sinceridad del camarada responsable de la
gestión del correo. Pero aunque a nuestro
conocimiento sea la primera vez que el
sistema informático milita contra una
polémica, para nosotros esto resulta un
precedente bastante molesto. Consideramos
entonces que el estilo actual de comunicarse
con las secciones puede acarrear
consecuencias políticas imprevisibles; y que
dicho estilo es más bien incompatible con la
vida democrática de nuestra internacional.
En consecuencia, enviamos de nuevo nuestro
texto (en francés y en español) precisando
que de ahora en adelante tomaremos
sistemáticamente las precauciones necesarias
(solicitaremos confirmación de recepción),
para evitar que se reproduzcan estos
problemas.
Estamos seguros que el SI hará lo
necesario para compensar el importante
retraso de la publicación de nuestro texto, y
que éste será pues enviado sin más tardar a
todas las secciones de nuestra
Internacional.
Paris, 20 de
mayo 2009
Queridos Camaradas del SI
y CEI
Leímos con la más gran atención su carta
del 19 de febrero de 2009, firmada por Pau,
en respuesta a la nuestra del 5 de enero de
2009. Como lo comprenderán fácilmente,
nuestro debate ha sido retrasado tanto por
los problemas de traducción (en un sentido
como en otro), que por la voluntad de ver a
nuestros militantes disponer de todos los
elementos permitiéndoles apropiarse este
debate; todos los militantes del GSI, cierto,
pero también todos los militantes de nuestra
corriente internacional, razón para la cual
hemos pedido la publicación de los textos
relativos a esta polémica en el boletín
interior internacional.
Es por eso que, en respuesta a su
propuesta de publicar esta polémica en
Marxismo Vivo, en nuestra carta del 2 de
marzo de 2009 insistíamos: "(...) la
dirección del GSI considera, sobre todo, que
este debate es un debate interno de la LIT y
que es pues, exclusivamente, el conjunto de
nuestra internacional que debe participar en
el debate."
En consecuencia, pedimos que se
publiquen en un boletín interno de la LIT
(BII o BDI) todos los correos que
intercambiamos entre nosotros (la nota de
Jan, la respuesta de Pau, nuestra carta, su
respuesta) y los futuros correos en el marco
de este debate. ".
Preámbulo
Una gran fuerza y una gran
debilidad
En efecto, se trata de un debate de la
mayor importancia ante las tareas que nos
fijamos en nuestro IX° Congreso Mundial,
respecto a nuestro proyecto estratégico. La
importancia de estas tareas es tal, que
requiere que operáramos, todos, aclaraciones
sin las cuales tendríamos el mayor mal a
avanzar hacia nuestro objetivo, a un momento
en que la situación mundial nos emplaza
objetivamente a establecer respuestas a la
crisis de dirección del proletariado.
Sin embargo, y debemos destacarlo, tales
aclaraciones habrían podido operarse más
serena y ordenadamente, si en el IX° Congreso
Mundial se hubiera presentado un documento
sobre la situación mundial, nuestro delegado
habiendo deplorado entonces -en la comisión
sobre Europa-, esta importante carencia.
Carencia que hace de la LIT-QI, por el
momento, una dirección esencialmente a escala
regional, a escala de un continente, con
todas las debilidades de análisis, de
elaboración y de intervención que eso
implica.
Entendámonos bien, camaradas del CEI y del
SI: nosotros, GSI, no venimos aquí a
distribuir buenos ni malos puntos, ni a
erigirnos en jueces. La caída del Muro de
Berlín tuvo consecuencias destructivas sobre
todas las corrientes que se reclamaban del
Trotskismo, ninguna quedó al abrigo: los
ladrillos del muro cayeron sobre la cabeza de
muchos militantes, entre los cuales algunos
entraron en un período de revisión que hoy
los sume en los pantanos del reformismo. Lo
que no es nuestro caso, LIT-QI y GSI.
En 1992, nosotros del GSI, rompimos con el
lambertismo porque volvía la espalda a los
principios y se oponía a todo balance sobre
la orientación de su dirección
"internacional" y nacional, con el CCI-PT en
Francia. Por su parte, la LIT-QI (quien tuvo
que hacer frente al diluvio oportunista y
sufrir varias crisis, perdiendo en esta
batalla muchos combatientes de primer plan
que renunciaron), se debilitó también; su
dirección se debilitó y tendió a replegarse
en América Latina.
Allí donde coincidimos, es porque
considerábamos y consideramos que la LIT-QI
es una organización fiel a los principios del
marxismo revolucionario, una organización por
añadidura capaz de examinar lúcidamente sus
errores y sus debilidades ¡lo que es en sí
una gran fuerza! Una organización,
finalmente, capaz de constituir un polo
principista por la reconstrucción de la
Cuarta Internacional: eso es lo que nos llevó
a adherir a la LIT-QI; e insistamos:
¡somos nosotros quienes elegimos
incorporarnos a la LIT-QI, nadie vino a
buscarnos!
En este país, somos nosotros quienes
asumimos la continuidad del LIT-QI, mientras
que su antigua sección, la LST, prefería
tomar una dirección completamente distinta:
aquella destinada a construir un partido
anticapitalista, sobre la base de una
corriente (Avanti!) de la LCR; y esto, en
oposición a la concepción de un partido
bolchevique. Esta corriente se ha
autodisuelto en febrero del 2009,
considerando haber llegado a su objetivo con
la disolución de la LCR y la fundación del
NPA. Por lo demás, después de su ruptura con
la LIT-QI, los dirigentes de la ex LST no se
han privado de atacar a la LIT-QI (y al
morenismo en particular) como corriente
internacional.
Nosotros no somos
"morenistas"...
Pero, camaradas del SI y CEI (ya que
después de este tipo de argumentario hay
siempre un "pero" ¿nos es verdad?), nosotros
no somos morenistas, y Uds. lo saben; además,
tenemos acceso a muy pocos escritos de Moreno
en Francés. Pero estaríamos encantados de
estudiarlos si pudiéramos disponer de
documentos traducidos, e incluso de
publicarlos, como lo hicimos con "la
Dictadura revolucionaria del
proletariado" y con "Un Documento
escandaloso - una respuesta a Mandel",
que nosotros pusimos a disposición en el
sitio de Marxists Internet Archives.
Reconocemos, por supuesto, los inmensos
méritos de Moreno en la lucha contra el
oportunismo y por mantener el hilo de la
continuidad del marxismo revolucionario; pero
también le sucedió de cometer algunos
errores, con respecto al FUR por ejemplo
(según la afirmación del camarada Martín, en
el IX° Congreso Mundial, en el punto
consagrado al FUR). Por lo demás, ni toda la
experiencia de Moreno ni su herencia política
lograron poner a la LIT-QI al abrigo de una
importante crisis, la de los años 90 en la
ocurrencia.
Debemos recordar también que, a lo largo
de su vida, Moreno tuvo la clarividencia de
viajar mucho a Europa, consciente de que este
continente es determinante en la
reconstrucción de la Cuarta Internacional.
Comprendámonos bien, y citemos nosotros
también a Moreno), precisamente La
Dictadura revolucionaria del
proletariado, introducción del capítulo
II: "como un Moisés moderno, Mandel cree
que sus "países europeos" son los elegidos
para avanzar hacia el socialismo. Y en vez de
un Mesías, toda una serie de condiciones
excepcionales jugarán en su favor y "los
salvarán" de la contrarrevolución
imperialista y de todas sus
consecuencias." Efectivamente, no cabe
un mesianismo "europeísta", como tampoco cabe
un mesianismo "latino-americanista" ¿no es
verdad?: es ésta, quizá, la principal
enseñanza de Moreno. En el caso contrario, a
la concepción errónea de Mandel se opondría,
hoy, la concepción igualmente errónea de una
nueva forma de "tercer-mundismo" y de
"campismo".
En efecto, las citas permiten comprender
el método empleado por el autor citado. No
citamos a los autores marxistas como los
rabinos citan la Thora o el Talmud, como los
curas y pastores citan la Biblia, como los
imanes citan el Corán o los hadiths. Una cita
no es un artículo de fe al cual habría que
adherir y someterse sin oposición posible,
porque tal debate tendría un carácter
teológico, y todo razonamiento se
volvería analógico, formal,
antidialéctico (en el sentido
marxista del término): ¡las citas servirían,
entonces, de encantaciones a los manes de
antepasados supuestos infalibles! Las
encantaciones, como lo sabemos todos,
teniendo la doble función de reforzar la
cohesión del grupo y de evitar cuidadosamente
una discusión de fondo. Sobre todo cuando la
autoridad "incuestionable" (en este caso el
camarada Moreno, citado a lo largo de páginas
en su carta del 19 de febrero de 2009) ya no
está aquí para aprobar o refutar lo que dicen
el GSI o la dirección de la LIT-QI.
Veinte años después de la caída
del Muro de Berlín y su consecutivo aluvión
de oportunismo, cuando afirma que esta
polémica "nos permite efectuar un debate
teórico para rearmarnos
programatiquemente", el redactor de
vuestra respuesta quizá no se imagina hasta
qué punto este rearme es necesario para
reapropiarse la herencia de todo el marxismo
revolucionario, contribución de Moreno
incluida... "
Sobre el fondo
1.- Estamos de
acuerdo...
Citemos primero su carta del 19 de febrero
de 2009, camaradas de CEI y el SI: "
Empezamos por decirles que este debate lo
hacemos entre los que estamos de acuerdo en
la necesidad de la destrucción del Estado de
Israel, algo que no defiende o ha abandonado
la mayor parte de la izquierda incluidos
corrientes que se reclaman del trotskismo
como el SU. Pero, después de esta
coincidencia fundamental, encontramos grandes
divergencias en las posiciones y
caracterizaciones que se desprenden de su
carta, y que exigen una discusión en
profundidad, para intervenir correctamente, y
más en momentos en que se está produciendo la
criminal agresión sionista en la franja de
Gaza."
Efectivamente, como lo escriben, estamos
de acuerdo pero no estamos de acuerdo. Este
desacuerdo lo abordan en el apartado 5 de su
carta (por eso volveremos a esto en el punto
5 de nuestra respuesta). En apoyo a su
demostración citan mucho: citan detenidamente
a Moreno, pero citan aún más detenidamente a
autores no marxistas, israelíes o judíos no
israelíes. Citan incluso (es la más larga
cita de su carta) esta "autoincriminación" de
Sharon reivindicándose como "nazi sionista"
en una entrevista realizada en 1982 por Amos
Oz, fundador del movimiento "La paz ahora".
Consideremos pues que se trataba
efectivamente de Sharon, aunque hoy A. Oz
pretende lo contrario
Añadiremos un argumento que reforzará a su
cita, camaradas del SI y CEI: sin tener la
prueba, sospechamos grandemente que los
servicios especiales israelíes fomentaron
algunos de los atentados antisemitas
ocurridos en Francia, a finales del 2001 y
principios del 2002 (cuando Sharon era Primer
Ministro) y eso, en apoyo a una campaña de
propaganda nauseabunda (y con ayuda
financiera a la llave), "para convencer" a
los judíos de Francia de instalarse en
Israel. Esta posibilidad cabe totalmente en
la lógica de la entrevista de Sharon a Amos
Oz.
En efecto, del punto de vista sionista,
Francia es -después de los EE.UU.- la
principal reserva de candidatos (más bien
reticentes) a la emigración hacia Israel. A
pesar de eso, y en su apresuramiento a
asimilar "Judíos" con "sionistas", algunos
islamistas no vieron ni jota en los atentados
de entonces y llegaron así a desmultiplicar
los efectos de la acción subterránea del
Gobierno Sharon...
Sabemos bien todo eso, no es verdad. El
Estado de Israel es un país -¡sí, un país!-,
puesto que siendo este un término genérico,
hay países de distintas categorías... Israel
es un país de tipo muy particular: es el
resultado del combate de un movimiento
nacionalista burgués, movimiento que no
habría podido triunfar sin el apoyo del
estalinismo, del reformismo y sobre todo de
los imperialistas franceses, ingleses y
norteamericanos, especialmente.
Accesoriamente, este movimiento no habría
podido triunfar sin la existencia de los
regímenes árabes corrompidos, aliados y
vasallos de los imperialistas.
Hagamos hincapié en un punto. Los
movimientos nacionalistas operan por
separación (al ejemplo de Islandia con
relación a Dinamarca), o por reagrupación
(como Italia en 1870), o incluso por
separación y luego por reagrupación (la
República de Irlanda permanece en medio del
vado, por el momento, puesto que "el Ulster"
debería haberla incorporado).
El movimiento sionista tiene la
particularidad de haberse dado por objetivo
de agrupar, en un mismo país, a poblaciones
que están dispersadas en varios países
(imperialistas, colonias o semicolonias).
Necesitaba un territorio para formar este
Estado y la única salida, en el marco del
sistema capitalista, a fortiori en la época
del imperialismo, era crear una colonia. Es
pues desde el principio un movimiento
extremadamente reaccionario, de ahí su
condena por parte de la Internacional
Comunista de Lenin y Trotsky. Sobre todo que
los sionistas, basándose en un enfoque
religioso, decidieron que esta colonia sería
el territorio ocupado -según fuentes
históricas o religiosas- por los Hebreos de
la Antigüedad: ¡del Nilo al éufrates!
Con este fin, el sionismo colaboró (o
pretendido colaborar) con todas las potencias
imperialistas (Rusia zarista, Alemania de los
Hohenzollern, Imperio británico, República
Francesa, Imperio otomano) y parlamentó con
feudales árabes (Acuerdos Weizmann-Fayçal ibn
Hussein del 3 de enero de 1919).
El 11 de enero de 1941, el Irgun,
corriente heredera del sionismo revisionista
de Z. Jabotinsky (ese Z. Jabotinsky bautizado
"Vladimir Hitler" por el social demócrata Ben
Gourion) propuso incluso -por la mediación de
I. Shamir- un pacto en buena y debida forma a
la Alemania nazi (equivalente a la
"declaración Balfour" de Inglaterra, hasta
cierto punto); pacto conocido bajo el nombre
de "Texto de Ankara" (La historia
ocultada del sionismo, p. 71,
de R. Schoenman, SELIO, París,
junio de 1988, por la edición
francesa).
Selio es la casa de edición de los
lambertistas, lo saben ¿no es cierto? Y dado
que la versión original de esta obra, en
inglés, fue publicada en febrero de 1988 por
la organización lambertista de EE.UU., el
Socialist Action, nosotros sabemos,
por nuestra parte, desde hace tiempo quiénes
son los Srs Begin, I Shamir y tantos otros.
Ahora bien, este libro, sin embargo no tan
nuevo, parece ser una "revelación"
(¿reciente?) para algunos militantes de la
Lit-qi que, a lo mejor, lo han transformado
en su libro de cabecera, su Biblia, su Santo
Grial, ¡prueba última de lo que Moreno
afirmaba, imprudentemente, en 1985! Pero el
caballo es tan lindo que, en su entusiasmo
por montarlo, el jinete podría caerse de la
montura.
Uds. invocan a Einstein y a muchos otros
(citàndolos o no) que habrían calificado de
fascista al "partido de Begin", o de "nazi"
al Estado de Israel, o por lo menos que
habrían comparado los métodos de
éstos con los métodos de los nazis. Bien.
Pero nosotros sabemos todo eso desde
hace tiempo, camaradas del CEI y del SI, y el
debate no es pues al respecto. El debate se
refiere a los criterios que permitirían o no
afirmar que Israel es un "Estado
nazi". Ahora bien, problema: vuestro
enfoque no parte de una definición
del estado nazi, sino de una
comparación de los métodos de la
Alemania nazi con los de Israel. ¿Y esto no
sería una analogía formal? ¡Sí! ¡Es ese un
razonamiento completamente analógico,
antidialéctico, que permite elaborar una
definición y apoyar una caracterización sobre
la base de esta definición!
Entonces, planteémonos esta cuestión: Si
A. Einstein mismo -fallecido en 1955- hacía
autoridad en la materia, ¿porqué entonces
Moreno esperó hasta la mitad de los años 80
para caracterizar a Israel de "nazi" en
conversaciones, o en textos
polémicos, o en una intervención a un
congreso del MAS, o en el manifiesto del
Lit-qi? El Estado sionista estaba, desde su
fundación, dirigido por los reformistas en
torno al partido laborista: ¿es acaso el
acceso al poder en 1977 del "partido de
Begin", al seno de la coalición del Likoud,
lo que indica un cambio de dirección y que
transforma la naturaleza del Estado sionista
en "Estado nazi"? ¿O bien es la brutal
intervención sionista de 1982 en el Líbano,
en la cual Sharon se ilustró una vez más como
verdadero carnicero? En 1985, ¿por qué en
este ámbito como en otros Moreno quiso
reinventar la rueda? No lo sabremos.
Pero en cambio, cuando nos
incorporamos a la LIT-CI, ¿porqué no nos
impusieron como condición de aceptar esta
caracterización si, desde 1985, ella
constituye un elemento esencial de lo que es
la LIT-CI?
2.- El
razonamiento analógico
Ciertamente, cuando Marx redacta el
Manifiesto comunista, a falta de forjar un
nuevo término, utiliza la palabra proletario
por analogía con la más baja clase social de
Ciudadanos romanos. Pero en su
definición, Marx no establece una
equivalencia entre el proletario antiguo de
una sociedad basada en la esclavitud, y el
proletario moderno de una sociedad basada en
la propiedad privada de los medios de
producción e intercambio. Del mismo modo que
al hacer referencia a Termidor, Trotsky no se
equivoca de época, la analogía permitiendo en
este caso de hacer aprehender más
precisamente las dinámicas a la obra en el
Termidor francés y en el Termidor soviético.
Después, los grupos sociales en presencia no
son los mismos, las bases de la propiedad
tampoco, y el bonapartismo de Stalin no es el
de Napoleón Bonaparte ni el de Louis
Bonaparte.
Justamente, en 1935, refiriéndose de nuevo
a la polémica entre el grupo del centralismo
democrático y la oposición de izquierda de
1926 con respecto al termidor soviético,
Trotsky nos pone a todos en guardia:
"Para responder a esta cuestión es
necesario determinar exactamente lo que los
dos grupos entendían precisamente por
"Termidor": las analogías históricas permiten
distintas interpretaciones y, por eso mismo,
abusos." (León Trotsky, El Estado
obrero, Termidor y Bonapartismo,
Obras, Volumen 5, 1 de febrero de
1935)."
Y a pesar de eso, Uds. prosiguen sobre su
trayectoria, errónea: " Una colonia para
nosotros es un estado que no tiene
independencia, que es gobernado por una
potencia extranjera y que por lo tanto
luchamos por su liberación. Este no es el
caso de Israel. Para nosotros es
similar a un enclave
colonial, o sea, una estructura
extranjera insertada en un país dependiente o
semicolonial. Este es el caso de Ceuta y
Melilla, o de las Malvinas. En estos casos
nosotros no estamos por la autodeterminación
de su población sino por la devolución de
esta tierra a su legítima nación. En el caso
de Israel esto es muy claro puesto que es
producto de la transposición de una población
extranjera como dominadora de otra, que no
tiene derechos y es considerada
inferior” (vuestra frase "es
similar a", subrayada por el GSI).
La semicolonia del Líbano, por ejemplo, es
un vestigio neto de la presencia colonial
francesa, potencia que separó al Líbano de
Siria, como Inglaterra creó Kuwait
separándolo de Irak. Si Trípoli y Saïda, en
el Líbano, hubieran permanecido bajo
soberanía francesa, la analogía con Ceuta y
Melilla sería evidente y estaríamos,
entonces, por la plena soberanía libanesa
sobre estos "enclaves", el Líbano y Siria
debiendo reunificarse. Como estamos a favor
de la vuelta de Ceuta y Melilla en
Marruecos.
Somos también favorables al cierre de las
bases militares francesas en África y en
otros lugares, como estamos a favor del
cierre de la base US de Guantánamo. Eso
significa que estamos a favor de la salida de
las tropas y personales que constituyen la
única "población" de estas bases. Estamos
pues por que estos territorios vuelvan a
estar bajo la soberanía de sus países
respectivos. Si el pueblo cubano, el de Costa
de Marfil, el senegalés, etc. elige la vía de
las armas para erradicar estas bases
militares, aún cuando sus gobiernos
“legales” respectivos (Castro,
Gbagbo, Wade, etc) habían aprobado dichas
implantaciones, apoyaremos a esos pueblos.
Es igualmente evidente que Argentina debe
retomar posesión del archipiélago de las
Malvinas, cuyos habitantes deberán entonces
elegir, individualmente, entre
seguir siendo ingleses o pasar a ser
argentinos, con todas las consecuencias
consustanciales a la legislación argentina:
no se trata de una autodeterminación, no es
cierto, y el Gobierno argentino puede también
decidir expulsar a todo el mundo...
"Este es el caso de Ceuta y Melilla, o
de las Malvinas [nota del GSI: y de
Guantánamo, si comprendimos bien]. En
estos casos nosotros no estamos por la
autodeterminación de su población sino por la
devolución de esta tierra a su legítima
nación. En el caso de Israel esto es muy
claro puesto que es producto de la
transposición de una población extranjera
como dominadora de otra, que no tiene
derechos y es considerada inferior."
Aquí introducen una ambigüedad: ¿cuál es
entonces la "nación legítima" a la que el
actual Israel debería ser devuelto? ¿Es una
Palestina laica democrática y no racista en
sus fronteras históricas, digamos, del
Mediterráneo al Jordán? ¿Es la "nación
árabe"? ¿O "el Oumma de los Creyentes"?
(Nuestra respuesta, podrán leerla en el
párrafo 5...)
Ahora, si como escriben Uds.
Israel es un enclave "extranjero"…
¿enclave "extranjero" de cuál Estado,
precisamente? Así, Ceuta y Melilla
son enclaves coloniales del Estado español
claramente identificado. Israel es un estado
dotado de todas las instituciones oficiales,
formalmente independiente, aunque bajo
perfusión del imperialismo US esencialmente,
perfusión financiera y militar. Sin esas
ayudas, este estado no habría podido nacer y
sin esas ayudas, se hundiría. Este país puede
pues ser definido como un estado colonial,
dirigido por colonos que usurparon la tierra
por la fuerza, sometiendo, expulsando y
masacrando a las poblaciones locales, con la
ayuda de potencias extranjeras, potencias de
las que constituye (podemos concederlo) una
especie de "enclave colonial". ¿Entonces, por
qué no afirmar que es un "enclave colonial de
Estados Unidos de América", o bien de un
supuesto "imperialismo europeo"?
Debemos abordar ahora lo que es necesario
llamar un argumento de mala fe; nos escriben
que: "Ustedes no incluyen en la
lista [subrayado del GSI]
un aspecto más y que nosotros no
consideramos secundario: la política de
genocidio." Excluido de la
lista con razón, puesto que dedicamos
seis párrafos de nuestra carta del 5 de enero
al tema del genocidio, esencial en vuestra
caracterización.
Efectivamente, a lo largo de esos seis
párrafos, ponemos en el banco de los acusados
a la República Francesa que armó, financió e
entrenó a las milicias "interahamwé";
secundariamente y como cómplice del
imperialismo francés, acusamos también al
Reino de Bélgica. Sobre el banco de las
víctimas, colocamos a los pueblos Ruandés y
Congolés… ¿Y contra estos genocidas,
qué requiere el fiscal, en nombre del SI y
del CEI? ¡Nada! ¿La analogía sería tan gruesa
que ya no funciona? El fiscal utiliza sin
embargo la calificación de genocidio tal que
definida por la ONU en su convenio de 1948:
"raza", "etnia", "religión", "grupo"...
¿Entonces, porqué no aborda esta cuestión?
Ciertamente, es más bien al SU que estamos
acostumbrados a escuchar invocar las
definiciones de la ONU. Y ciertamente,
reconocemos que para un marxista definir lo
que se entiende por "raza" o "etnia" resulta
más bien difícil. La experiencia, entre
otras, de la ex-Yugoslavia, singularmente
Bosnia y Herzegovina, demostró en qué roderas
se puede atascar de ir por esa vía. Es
justamente por eso que, en su obra esencial,
Lenin habla "de la revolución socialista y
del derecho de las naciones
(concepto político) a disponer de ellas
mismas".
Trotski utiliza también la palabra
pueblo (digamos más “cultural,
basada en el hecho de "querer vivir juntos",
en ningún caso en contradicción con el
enfoque de Lenin). Para precisar nuestra
concepción, y de acuerdo con tantos
científicos (S. J. Gould, por ejemplo),
debemos decir que el homo sapiens no es una
especie bastante antigua para haberse
subdividido en "razas". Por ello, este
término y el de "etnia" (¿subdivisión de la
división "raza"?) deben eliminarse de nuestro
vocabulario.
En esta fase, y de acuerdo con vuestra
caracterización, he aquí lo que habría tenido
también que dictaminar el fiscal, en nombre
del CEI y del SI: "cometieron o dejaron
cometer un genocidio, y en
consecuencia son Estados nazis, el
Reino de Bélgica (Ruanda), la República
Francesa (Argelia, Ruanda, el Congo,
Madagascar, etc.), Perú de Fujimori (por
esterilización forzada de las poblaciones
amerindias), Turquía heredera del Imperio
otomano (por masacre y deportación masivos de
los Armenios en 1915), y etc., etc."
Ven, camaradas, a golpe de
razonamientos analógicos, y
sobre une base borrosa cuanto a los conceptos
utilizados, se puede sostener cualquier
tesis: "se comportan como [los
nazis]" y en
consecuencia "son
[nazis]".
Vean allí, camaradas del SI y del CEI,
toda la diferencia entre la analogía
que puede ser un aspecto de la propaganda, et
incluso que puede facilitar la comprensión de
las leyes de la Historia, y el
razonamiento analógico que concluye
caracterizaciones a partir de simples
comparaciones. ¡Persistimos!
|
3.- Fascismo y
nazismo...
Lo que plantea problema, camaradas del CEI
y del SI, es que vuestros sofismas son
"elaborados" a partir de citas de Moreno de
1985. Así, Uds. escriben que:
“Moreno avisaba que los métodos del
nazismo serían el camino que le quedaba al
capitalismo para sobrevivir. De ahí su
defensa de la consigna de Socialismo o
Barbarie. Y los signos de la Barbarie (o sea,
de un retroceso a la época anterior a la
civilización) los encontramos cada día más
evidentes. El genocidio de la población
palestina es el más actual y
sangrante.” Y todavía: "En
este sentido el estudio del nazismo es
apasionante. Los marxistas no estudiaron el
fenómeno de Hitler con profundidad. "
De los "métodos del nazismo" ya
hablaremos… Pero sobre "el fenómeno de
Hitler", comprendemos perfectamente
bien la dificultad para Moreno, en 1985, de
acceder a algunos textos de Trotsky, y a
fortiori a una versión en castellano. Muchos
estos textos sòlo fueron accesibles a
investigadores y militantes a partir del 2 de
enero de 1980, con la apertura de los
"papeles de exilio" depositados en la
Houghton Library de la Universidad de
Harvard. Es solamente a partir del
Volumen 8, publicado en el segundo trimestre
de 1980, que se pudo incorporar textos
originarios de este fondo documental a las
Obras de Trotsky, publicadas en francés
gracias al trabajo infatigable de Pierre
Broué.
Entretanto, vuestras citas remiten
exactamente al problema planteado en la
introducción de Correo n° 143: entonces
¿porqué lo que es tan fácil definir fría y
precisamente cuándo se trata de la Media Luna
en Bolivia, ya no lo es más cuando se trata
del Estado sionista? Como lo recuerda muy
precisamente Correo n° 143 ( “qué
es el fascismo, y cómo
combatirlo?”): "Esta
generalización abusiva, comenzada por el
estalinismo durante el período en que
apareció el fascismo europeo (los años veinte
y 1930), impide comprender y estudiar las
verdaderas características de estos procesos
y, por lo tanto, proponer políticas y métodos
adecuados para combatirlos."
A ese propósito, leyendo de Trotsky
comprendemos que el fascismo es el resultado
de la derrota del proletariado cuando este
último no ha logrado tomar el poder. El
fascismo, resultado del aplastamiento del
proletariado, no se manifiesta de la misma
forma en los países imperialistas de un lado,
y en los coloniales y semicoloniales de otro
lado. En estos últimos países, habría más
bien una forma de bonapartismo inclinado a
derecha y suscrito al imperialismo dominante;
y en cuanto a ellos, Trotsky distingue aun
entre las variantes mussolinista, franquista
o salazarista.
¿Porqué, incluso en 1940, el régimen de
Pétain, surgido en una potencia imperialista,
no es según Trotsky más que un "bonapartismo
senil" y particularmente inestable? Porque
este régimen es el resultado de la
desorientación de la clase obrera francesa,
ante el anuncio del pacto germano/soviético y
de una derrota militar, en una potencia
imperialista en los primeros meses de la
guerra (Obras, Volumen 24, p.366-367; notas
del dictáfono de Trotsky transcritas después
de su asesinato). Eso no prejuzga, por
supuesto, de une evolución posterior de este
"bonapartismo senil".
El nazismo, por su parte, es una
forma específica de fascismo en un país
imperialista avanzado, industrial, que ha
llegado al más alto grado de cultura antes de
que la catástrofe caiga sobre el
proletariado. La victoria del
fascismo en Inglaterra y a fortiori a los
EE.UU. habría dado lugar, en estos países, a
un régimen de tipo nazi.
Sobre los métodos de los nazis, o sobre
los métodos de la "guerra contra una raza"
para citar vuestra formula, he aquí lo que
dice a Trotsky... ya en 1933: "Para
elevar a la nación por sobre la historia, se
le da el apoyo de la raza. La Historia se
concibe como una emanación de la raza. Las
calidades de la raza se construyen
independientemente de condiciones sociales
cambiantes. Rechazando "el pensamiento
económico" como algo vil, el
nacionalsocialismo desciende un piso más
bajo: del materialismo económico, pasa al
materialismo zoológico (...) En el ámbito de
la economía contemporánea, internacional por
sus vínculos, impersonal en sus métodos, el
principio de raza parece surgir de un
cementerio medioeval. Los nazis hacen
concesiones por adelantado: la pureza de la
raza que se satisface con un pasaporte en el
reino del espíritu, debe sobre todo probar
sus conocimientos técnicos en el ámbito
económico. En las condiciones actuales, eso
significa: ser competitivo. El racismo,
despojado de las libertades políticas,
regresa al liberalismo económico por la
puerta trasera. (...) Prácticamente, el
nacionalismo en economía se reduce a
explosiones de antisemitismo, impotentes, a
pesar de toda su brutalidad. Los nazis alejan
del sistema económico actual, como una fuerza
impura, el capital usurero bancario: la
burguesía judía ocupa precisamente en esta
esfera, y como cada uno lo sabe, un lugar
importante. Tras prosternarse ante el
capitalismo en su totalidad, el pequeño
burgués declara la guerra al malvado espíritu
de lucro, personificado por el judío polaco
en abrigo largo y, a menudo, sin un centavo
en el bolsillo. El pogromo se convierte en la
prueba superior de la superioridad
racial." Perdónennos esta larga cita
extraída de Cómo vencer al fascismo ¿Qué
es lo el nacional socialismo? Sobre
todo, este último párrafo es límpido con
respecto a la naturaleza de
clase de la "guerra contra una
raza", en este caso del antisemitismo del
nazismo. ¿Es necesario reinventar la rueda en
este ámbito? ¡No!
A la luz de las definiciones legadas por
Trotsky, resulta algo grueso definir al
Estado de Israel como un enclave colonial del
imperialismo - que vive bajo perfusión
financiera del imperialismo con su
indispensable apoyo militar - y a la vez,
calificar este estado de nazi como si se
tratara de una potencia imperialista de
primer plan, al igual que los EE.UU., Japón,
Reino Unido, Alemania o Francia. Es para
intentar superar esta contradicción que
vuestro texto subraya la analogía entre el
comportamiento de los sionistas y el de los
nazis. Lo repetimos: numerosos autores no
marxistas, incluso en Israel, han recurrido a
esta comparación, pero eso no quiere decir
que ella sea un criterio marxista.
Cuando abordamos la cuestión del
genocidio, y en consecuencia su definición,
preguntamos cuál es vuestra posición con
respecto a Ruanda, con respecto al cual
ponemos en causa a nuestro propio
imperialismo, pero ¡estamos aun esperando
vuestra respuesta a esa pregunta nuestra! Por
lo tanto, la reiteramos: inmediatamente
después del 6 de abril de 1994, en algunos
meses, el "Gobierno ínterin provisorio”
desencadena eso que en "derecho
internacional" se llama genocidio: según
criterios étnicos, se asesina a 800.000
habitantes sobre 5 millones, al machete, a la
granada, a la metralleta, casi un habitante
sobre cinco. Ahora bien, ¿el Estado Ruandés,
pequeño Estado semicolonial de África
central, ha sido un estado nazi por el solo
hecho de haber perpetrado un genocidio?
¿El Estado belga circunstancialmente, y el
imperialismo francés principalmente (por el
armamento y la impulsión de las milicias, y
luego por la protección de los paramilitares,
literalmente rescatados y puestos a salvo en
el Zaire vecino) son Estados nazis por el
solo hecho de haber -como mínimo- "cubierto"
la acción de los genocidas?
Uds. no responden a estas
cuestiones. ¿Su analogía no funciona
ya en estos casos? ¿Cuál es su definición del
genocidio? ¿La de la ONU? ¿Talvez según sus
criterios no hubo genocidio en Ruanda? ¿O
talvez, simplemente, Ruanda y más ampliamente
África no les interesan...?
Forcemos un poco el razonamiento.
Si el Estado sionista fuera "estado
nazi", de acuerdo con las definiciones de
Trotsky ese Estado no habría tolerado ni un
solo instante como "Ciudadanos" de Israel a
poblaciones no judías, ni siquiera en tanto
que ciudadanos de segundo orden (como es el
caso de los Drusos, obligados a hacer el
servicio militar), ni de tercer orden (como
es el caso de los Árabes musulmanes o
cristianos, que forman más de un 20% de la
población). Ese Estado habría ya exterminado
hasta al último no judío, más aun: habría
comenzado por ellos; habrían seguido los
"pacifistas" y los sectores sionistas "más
moderados".
Puesto que gustan de este procedimiento,
llevemos el razonamiento analógico hasta el
final. Si Israel, enclave colonial, es un
"Estado nazi", eso significa que la
"metrópolis" de la que este enclave colonial
depende, es decir los EE.UU., es también ella
un "Estado nazi"... ¿Sería medianoche en
el siglo, camaradas del SI y del CEI?
A fuerza de utilizar a lo largo de
artículos, y no solamente con respecto a
Palestina, los términos de "genocidio" y de
"genocida", quizá ahora les cueste bastante
definir lo que entienden por ellos... Si el
"genocidio" es algo tan banal, tan extendido,
¿el mundo y cada país estarían entonces bajo
la soberanía del nazismo? Sobre la base de
una simple frase de Moreno tomada al pie de
la letra, "allí donde hay capitalismo, el
nazismo está muy cerca", y sobre la base
del razonamiento analógico, se vuelve a caer
precisamente en el través denunciado por la
introducción de Correo n° 143.
4.- La razón de
fondo.
Pero sobre tales bases, el debate está
sesgado: ahora se nos emplaza a admitir
argumentos relativos al Histadrout (que
nosotros conocemos desde hace mucho tiempo),
con respecto a su carácter racista
comprobado. Esta "central sindical" inscribió
desde sus orígenes la exclusividad judía y
reivindica que el empleo asalariado se
reserve a los solos Judíos; ya lo que
sabemos. Por lo tanto (razonamiento
analógico) todos los trabajadores judíos de
Israel son racistas y chauvinistas. Y
si nosotros no nos alineamos sobre la
caracterización de Israel "Estado nazi", y si
nos atrevemos a formular una orientación con
respecto al Histadrout, por un trabajo al
interior y contra el Histadrout, como tantos
trotskistas que han dado el combate al
interior y contra sindicatos no socialistas,
cristianos e incluso fascistas, ¿podríamos
ser calificados de sionistas?
Detengámonos pues sobre los efectos
devastadores que el chauvinismo de la
burocracia ha hecho sobre los sindicatos de
los países "donde hay
capitalismo”, allí por lo tanto
donde “el nazismo está muy
cerca". Claro, estos sindicatos no
inscriben siempre la preferencia nacional o
la segregación racial en sus estatutos, pero
las practican de hecho en sus filas. En los
EE.UU. eso es hasta ridículo: para ejercer
algunas profesiones "sindicadas" es necesario
no sólo tener la nacionalidad americana, sino
también ser un "buen americano", es decir
white, anglo-saxon and
protestant.
Lo mismo hacen en Francia, los
"sindicatos" que reivindican junto a los
estalinistas por "fabricar francés", o que
reclaman la vuelta "al país" de las
producciones deslocalizadas donde los
salvajes de Eslovenia o de Rumania. En los
EE.UU., en Francia y, sea dicho de paso, en
Andalucía combatimos contra el chauvinismo y
el racismo al interior de los sindicatos,
combatimos para arrancar a los sindicatos de
las manos de los burócratas enfeudados a la
defensa del capitalismo e integrados, a
grados distintos, al aparato de Estado. Es
por lo demás sobre la base de tal trabajo,
realizado al interior de los sindicatos de la
dictadura, que nuestros camaradas brasileños
consiguieron dar este formidable paso en
adelante que entonces fue la CUT.
Por supuesto, como marxistas debemos tener
una consigna para los trabajadores judíos de
Israel respecto a la organización sindical:
debemos avanzar la destrucción del Histadrout
como una condición de la unificación de la
clase obrera - árabe y judía - el Histadrout
siendo un obstáculo esencial. Discutamos de
esa o de otra consigna, si tienen Uds. una
propuesta precisa. ¿O consideran, en
contradicción con toda la experiencia
marxista, que no merece la pena formular tal
reivindicación, que este trabajo hacia los
trabajadores judíos de Israel es pena perdida
y que, a menos a de hacerles admitir que
Israel es un "Estado nazi", es también pena
perdido respecto a los trabajadores judíos
del mundo entero? ¿Cuál es vuestra
conclusión? ¿"matadlos a todos, Dios
reconocerá a los suyos"?
En realidad, toda vuestra
"demostración" no es que mera diversión, para
no tener que reconocer que para concluir en
una definición de Israel como "Estado nazi",
hay que basarse en un razonamiento analógico,
antidialéctico, muy poco materialista, y a
partir esencialmente de formulaciones
polémicas de hace veinte años, a falta de
textos más recientes.
Contradicción aún: en su
"demostración", vuestra carta del 19 de
febrero alterna "Estado nazi" con "Estado
nazi-sionista", cuando Correo 139 se refiere
varias veces al "Estado sionista". ¡Lo cual
no les impide escribirnos que, desde 1985, el
debate se concluyó en favor de una
caracterización, la de "Estado nazi"! ¿Cuándo
van a decidirse a elegir entre esas tres
versiones de Estado (nazi, nazi-sionista,
sionista)? En fin ¿cuál es pues vuestra
caracterización del Estado sionista de
Israel?
5.- No tenemos
la misma consigna
Para resumir, a estas alturas estamos de
acuerdo con la consigna de destrucción del
Estado de Israel, pero no estamos de acuerdo
con el contenido que ponemos en dicha
consigna ni en las consignas transitorias
relativas a la Palestina laica, democrática y
no racista, con respecto a la cuestión del
socialismo.
Uds. escriben: “Nos parece una
definición sectaria [nota del GSI: la
nuestra] porque les está exigiendo a las
masas árabes palestinas que para luchar por
recuperar su tierra tienen que hacerse
socialistas. La tarea que tiene el pueblo
palestino es librarse del yugo opresor del
sionismo y esta es una tarea democrática. Una
cosa es que los revolucionarios proletarios
sepamos y expliquemos que la liberación
nacional última solo se conseguirá con el
socialismo y otra cual es la mejor consigna
que exprese esa necesidad.”
Comencemos por recordar ciertos puntos.
Fundando el Estado de Israel, los sionistas
no resolvieron la cuestión judía en Europa,
crearon una trampa de los judíos en
Palestina, y un instrumento del imperialismo
para dominar la región estratégica del
Cercano y del Medio Oriente.
La cuestión judía no tiene solución en el
marco del capitalismo, Trotsky escribió mucho
sobre eso, y también A. León. Incluso, con
respecto al "Birobiyán" creado por Stalin en
Extremo Oriente, Trotsky es clarísimo:
"la URSS sola sería aún demasiado pobre
para solucionar su propia cuestión judía,
incluso bajo un régimen mucho más socialista
que el régimen actual. La cuestión judía, lo
repito, está indisolublemente vinculada a la
emancipación total de la humanidad." (El
18 de enero de 1937). Por su parte, el
imperialismo tenía dos vías para imponer la
colonización de Palestina: Auschwitz e
Israel; la exterminación o el desplazamiento
forzado.
La creación del Estado de Israel, sobre
las cenizas de Auschwitz y sobre los
cadáveres de Deir Yassine, hizo pues surgir
una nueva cuestión nacional, al centro del
nacionalismo árabe: la cuestión palestina. La
organización nacionalista burguesa de
inspiración nasserista, el Fatah, llegó a
reunir en la OLP a la casi totalidad de las
facciones políticas palestinas, sobre la base
de una carta declarando la voluntad de
destruir al Estado de Israel y de construir
una Palestina laica, democrática y no
racista. Esta es la carta que después el
egipcio de nacimiento, Y. Arafat, declararía
"caduca".
Es esta progresión histórica que, a los
trotskistas que somos, nos hace retomar esta
consigna: una Palestina en la que Árabes y
Judíos puedan vivir juntos a igualdad de
derechos en el respeto de sus creencias
respectivas, sobre la base de "un hombre o
una mujer, un voto". Claro, la definición de
la laicidad plantea a veces debate.
Precisemos que, para nosotros, la laicidad
es un principio político que se basa en la
libertad de conciencia. La libertad de
conciencia es un concepto amplio que incluye
la libertad religiosa, el agnosticismo y el
ateísmo (la consigna de "libertad religiosa"
excluye el agnosticismo y el ateísmo, implica
en realidad una obligación religiosa y una
sola libertad, la de elegir una religión).
Sobre el plan político, la libertad de
conciencia se traduce en la laicidad, es
decir la estricta separación de las
instituciones religiosas y del Estado. Pero
estamos seguramente de acuerdo sobre este
punto, ¿verdad? Salvo si se considerara que
este enfoque es reaccionario...
Ahora bien, ¿es que para destruir al
Estado sionista podemos confiar en un
eventual renacimiento del nacionalismo árabe
(que se hundió con el estalinismo), o en
islamismo radical? ¡Sabemos muy bien que no!
Esos son movimientos nacionalistas burgueses,
listos a capitularse en cuanto la ocasión se
les presente, el Fatah nos lo prueba
brillantemente; para convencerse, basta
examinar los orígenes del Hamas o del Jihad
Islámico, utilizados por los sionistas en los
años 80 para debilitar y dividir a la OLP e
intentar liquidar al FPLP.
Por otra parte, en la última agresión
sionista al Líbano - soldada con la derrota
del sionismo - el Hamas se mantuvo muy
discreto, como el Hezbollá que tampoco brilló
por su apoyo militar al Hamas, durante la
agresión sionista a Gaza, ¿no es cierto?
¿Entonces qué? ¿Tendríamos que
apostar a la estabilización de un Estado
palestino, incluso muy débil, incluso
confinado en Gaza, incluso bajo el régimen de
la Sharia, esperando que se reforzará y
llegará a combatir victoriosamente contra el
Estado sionista? ¡Pensamos que no! Así pues
¿cuál es vuestra opinión, camaradas del CEI y
del SI? ¿Deberíamos pronunciarnos, incluso
temporalmente, por dos Estados: uno judío, el
otro "arabo-musulmán "?
Cuanto a lo que Uds. llaman
“añadir una coletilla”,
refiriéndose al final de nuestra consigna,
“es decir socialista”, ¡sí,
camaradas! Hoy, con mayor razón, debemos
aprovechar toda ocasión para explicar que la
satisfacción de las reivindicaciones
democrático-burguesas, o la mantención de las
conquistas democrático-burguesas, necesitan
que nos comprometamos con la lucha por la
revolución socialista. ¿El regreso de
los refugiados a una Palestina liberada debe
hacerse sobre la base de la colectivización
de la tierra? ¿O sobre la devolución de las
propiedades agrícolas a los descendientes de
los feudales árabes que las poseían antes de
1948? En las naciones opresas, la
cuestión nacional está dialécticamente
vinculada a la lucha por el socialismo.
Escriben que estamos todos de acuerdo sobre
el vínculo entre reivindicación nacional y
socialismo... ¿Pero entonces, porqué no
explicarlo a los trabajadores palestinos?
Porque esto vale para la cuestión nacional
palestina, como vale todavía para la cuestión
judía: no tienen solución en el marco del
capitalismo en podredumbre. La crisis
estructural del sistema capitalista que
estamos viviendo, nos otorga no sólo la
oportunidad sino también la responsabilidad,
la obligación de elevar las consignas
relacionadas con el derrocamiento del sistema
capitalista, y de abrir la perspectiva de un
sistema basado en la propiedad colectiva de
los medios de producción e
intercambio.
Sobre la caracterización del Estado de
Israel, basta con leer al paso de los años la
prensa de la Lit-qi y la de sus secciones
nacionales, para convencerse de que la
caracterización del Estado de Israel como
"Estado nazi" no es la de toda la LIT-QI. Y
justamente por eso, nunca se nos
“impuso” dicha caracterización
como condición para adherirse a la Lit-qi;
fue puesta subrepticiamente en primer plano
por Correo 136, bajo un eje de
comparación entre el comportamiento
de los sionistas y el de los nazis (algo que
nosotros podríamos admitir si es con un
objetivo de propaganda).
¡Con Correo 139, sobre la base de esta
comparación, se pasa a una
caracterización! Eso comenzó a
alertarnos, y la declaración del 29 de
diciembre de 2008 hundió el clavo.
Según el GSI, o se trata de un
deslizamiento que debe rectificarse; o de una
línea que se está imponiendo sin debate
alguno, una línea falsa más encima. Y en este
ultimo caso, ya no sería la misma
cosa.
Además, el combate por el socialismo en
relación con la cuestión nacional palestina
no parece tan absurdo, por ejemplo, a los
camaradas de la sección italiana, el PdAC,
según su artículo del 28 de febrero con
respecto a las elecciones en Israel:"
¡Una vez más, para una Palestina libre,
laica y socialista!"
¿Por qué, sobre todo en el contexto
actual, la consigna de los Estados Unidos
Socialistas de Europa o de América Latina
sería adaptado, y no el de Estados Unidos
Socialistas del Próximo y Medio Oriente?
En efecto, en el caso de un
enclave colonial, Uds. escriben muy
justamente que tiene que haber una
"devolución a su nación legítima". ¿Pero cuál
es pues la "nación legítima" a la que hay que
hacer devolución del actual Israel
"similar a un enclave colonial"? ¿La
Palestina laica democrática y no racista en
sus fronteras históricas, digamos del
Mediterráneo al Jordán? ¿La Transjordania del
mandato británico? ¿La "Nación árabe"? ¿El
"Oumma de los Creyentes"? ¡A menos que haya
que devolver la Cisjordania al Reino jordano,
y la Franja de Gaza a la República árabe de
Egipto...!
Camaradas del SI y del CEI, recordémonos
esto: la "cuestión nacional
palestina" nació con la fundación del Estado
de Israel. Antes, había una
"cuestión árabe" en relación con el
podrecimiento del Imperio otomano, una
cuestión árabe instrumentalizada por los
imperialistas franceses e ingleses, y cuyo
resultado fue la escandalosa conferencia de
San Remo en 1920. Había también una cuestión
judía en Europa, a la cual los sionistas
pretenden aportar una "solución" en
"Palestina" -al amparo del colonizador
inglés- a partir de 1917 (Declaración
Balfour).
Pero he aquí que en varios textos de la
Lit-qi se utilizan, alternativamente y sin
discernimiento, los términos "árabe" y
"musulmán" como si ellos cubrieran la misma
realidad: ahora bien, todos los Árabes no son
musulmanes (hay Árabes cristianos de ritos
muy distintos incluso en Palestina, para no
hablar de Irak, de Egipto, etc., hasta hay
Árabes ateos...). Como podrán imaginarse,
todos los musulmanes no son árabes (los
Turcos, Kurdos, Iraníes, Indios, Indonesios,
los Hui de China, y etc., etc.), e incluso en
el Magreb viven los Kabyles, que no son
árabes (e incluso a veces ni siquiera
musulmanes).
Enseguida cuando utilizan el término
"musulmán", ¿hacen Uds. referencia a los
Sunníes del Hamas? ¿O a los Chiítas del
Hezbollá (aliados en el Líbano al sector
"cristiano" del famoso general Michel Aoun)?
¿O a los Ismailís (rama del chiísmo)? ¿O
eventualmente a los Drusos, rama particular
de los Ismailís?
Para nosotros, queda claro que la
destrucción del Estado de Israel debe
finalizar en una Palestina laica, democrática
y no racista, pero sabemos que solamente la
revolución socialista puede derribar al
sistema de dominación imperialista, que está
en contradicción permanente con el derecho de
las naciones opresas a disponer de ellas
mismas. Ante la reivindicación de
independencia de las naciones opresas,
debemos reafirmar una política de
independencia de clase, y esto sólo puede
defenderse en la perspectiva del socialismo.
Sabemos también que la revolución palestina
representa un peligro mortal para corrientes
profundamente vinculadas a la defensa del
orden burgués, que se trate del panarabismo o
del islamismo radical: debemos pues
desarrollar una política en relación con esta
caracterización.
6.- un problema
de método.
Además de constituir una extensa
diversión, y de acusarnos a palabras
cubiertas de prosionistas - lo que constituye
una amalgama - vuestra carta, camaradas del
CEI y del SI, nos acusa de haber falsificado
un documento público de la Lit-qi, y nos
amenaza en consecuencia:
“Ya en el pasado hemos tenido este
problema con otras secciones que por
diferencias políticas no publicaron una
declaración de la LIT o la cambiaron. El
primer caso es un problema grave de no
respetar el centralismo democrático, es una
cuestión antiestatutaria. El segundo caso
consideramos que es peor porque significa
alterar la posición oficial de la LIT y por
lo tanto publicar una declaración distinta
como si fuera de la LIT."
En materia de centralismo democrático,
nosotros ya estamos -por decirlo así-
"vacunados" contra esa clase "de argumentos".
En efecto, es una muy curiosa manera de
plantear un debate haciendo, de partida, una
acusación de ruptura del centralismo
democrático: ¿cerrar el debate antes de
haberlo abierto, sería ese el objetivo de
esta polémica? No podríamos aceptarlo; como
tampoco podemos aceptar la acusación de
falsificación.
¿Entonces, habríamos pues "alterado la
posición oficial de la LIT"? Tal
acusación plantea de nuevo esta pregunta (a
la cual no podrán escapar): ¿pero cuál es
pues la posición oficial del Lit-qi con
respecto a Israel, y sobre la base de cuáles
criterios marxistas? ¿Es "Estado sionista"?
¿"Estado nazi"? ¿O un ambiguo "Estado
nazi-sionista"(última formulación y simple
pirueta para no tener que pronunciarse
precisamente)?
Por ello, persistimos a considerar que, si
la carta de Pau afirmaba que no debía haber
varias versiones de un documento de la LIT,
dejaba perfectamente abierta la cuestión de
la caracterización del Estado de Israel, para
preconizar a continuación y sin explicación
ninguna, de dejar "estado nazi".
Frente a tal borrosidad, tomamos una
decisión que asumimos, la de sustituir a
"estado nazi" por "estado sionista". Fue esta
una decisión en espera de aclaración y, en el
mismo movimiento, decidimos también
consultarles, camaradas del SI y del CEI,
objeto de nuestra carta del 5 de enero. Es
también por esta razón que decidimos no
publicar la declaración del SI con fecha del
7 de enero de 2009 (Todo nuestro
apoyo a la resistencia palestina). En
consecuencia, no aceptamos ser
amenazados ¿Cuáles son las "otras secciones
anteriormente"? ¿A que deberíamos
esperarnos?
No habríamos practicado así sin una
verdadera inquietud: somos una pequeña
organización frente a tareas inmensas, en una
situación de ascenso rápido de la lucha de
clases, y no tenemos tiempo que perder en
querellas semánticas, ni con respecto a
formulaciones que serían periodísticas; ni
con respecto a analogías desarrolladas talvez
sólo a objeto de propaganda, a objeto de
volver las cosas más comprensibles para las
amplias masas.
No. Se trata efectivamente de cuestiones
serias: el debate debe entonces llevar sobre
el fondo y darse en el conjunto de la Lit-qi,
a fin de estar en capacidad de discutir con
otras corrientes, conformemente al proyecto
estratégico definido en nuestro último
Congreso Mundial.
Con fraternales saludos
trotskistas,
Secretariado del GSI
París, 29 de marzo de
2009
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