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¡El CE de la LIT-CI excluye el GSI ! Versión para imprimir Imprimir
Carta del GSI al SI y CEI de la LIT-CI - 29 de marzo de 2009 - Advertencia del 20 de mayo 2009

Advertencia

Este texto ya lo habíamos enviado por primera vez al SI el 31 de marzo de 2009, para que fuera publicado en el BII 184. Como tal no fue el caso, nos vimos obligados a reiterar nuestro pedido en otro correo (del 17 de mayo, aquí adjunto).

Después de esa carta y un nuevo mail de nuestra parte, el SI nos escribió unas líneas el 19 de mayo para informarnos que no habían recibido nuestro envió del 31 de marzo: "Vemos por vuestro mensaje que fue enviado pero aquí no aparece".

Así pues, nuestra respuesta al texto del SI y CEI habría simplemente desaparecido en el laberinto de la informática.

Por supuesto, no ponemos en entredicho la respuesta del SI, ni tampoco dudamos de la sinceridad del camarada responsable de la gestión del correo. Pero aunque a nuestro conocimiento sea la primera vez que el sistema informático milita contra una polémica, para nosotros esto resulta un precedente bastante molesto. Consideramos entonces que el estilo actual de comunicarse con las secciones puede acarrear consecuencias políticas imprevisibles; y que dicho estilo es más bien incompatible con la vida democrática de nuestra internacional.

En consecuencia, enviamos de nuevo nuestro texto (en francés y en español) precisando que de ahora en adelante tomaremos sistemáticamente las precauciones necesarias (solicitaremos confirmación de recepción), para evitar que se reproduzcan estos problemas.

Estamos seguros que el SI hará lo necesario para compensar el importante retraso de la publicación de nuestro texto, y que éste será pues enviado sin más tardar a todas las secciones de nuestra Internacional.

Paris, 20 de mayo 2009

Queridos Camaradas del SI y CEI

Leímos con la más gran atención su carta del 19 de febrero de 2009, firmada por Pau, en respuesta a la nuestra del 5 de enero de 2009. Como lo comprenderán fácilmente, nuestro debate ha sido retrasado tanto por los problemas de traducción (en un sentido como en otro), que por la voluntad de ver a nuestros militantes disponer de todos los elementos permitiéndoles apropiarse este debate; todos los militantes del GSI, cierto, pero también todos los militantes de nuestra corriente internacional, razón para la cual hemos pedido la publicación de los textos relativos a esta polémica en el boletín interior internacional.

Es por eso que, en respuesta a su propuesta de publicar esta polémica en Marxismo Vivo, en nuestra carta del 2 de marzo de 2009 insistíamos: "(...) la dirección del GSI considera, sobre todo, que este debate es un debate interno de la LIT y que es pues, exclusivamente, el conjunto de nuestra internacional que debe participar en el debate."

En consecuencia, pedimos que se publiquen en un boletín interno de la LIT (BII o BDI) todos los correos que intercambiamos entre nosotros (la nota de Jan, la respuesta de Pau, nuestra carta, su respuesta) y los futuros correos en el marco de este debate. ".

Preámbulo

Una gran fuerza y una gran debilidad

En efecto, se trata de un debate de la mayor importancia ante las tareas que nos fijamos en nuestro IX° Congreso Mundial, respecto a nuestro proyecto estratégico. La importancia de estas tareas es tal, que requiere que operáramos, todos, aclaraciones sin las cuales tendríamos el mayor mal a avanzar hacia nuestro objetivo, a un momento en que la situación mundial nos emplaza objetivamente a establecer respuestas a la crisis de dirección del proletariado.

Sin embargo, y debemos destacarlo, tales aclaraciones habrían podido operarse más serena y ordenadamente, si en el IX° Congreso Mundial se hubiera presentado un documento sobre la situación mundial, nuestro delegado habiendo deplorado entonces -en la comisión sobre Europa-, esta importante carencia. Carencia que hace de la LIT-QI, por el momento, una dirección esencialmente a escala regional, a escala de un continente, con todas las debilidades de análisis, de elaboración y de intervención que eso implica.

Entendámonos bien, camaradas del CEI y del SI: nosotros, GSI, no venimos aquí a distribuir buenos ni malos puntos, ni a erigirnos en jueces. La caída del Muro de Berlín tuvo consecuencias destructivas sobre todas las corrientes que se reclamaban del Trotskismo, ninguna quedó al abrigo: los ladrillos del muro cayeron sobre la cabeza de muchos militantes, entre los cuales algunos entraron en un período de revisión que hoy los sume en los pantanos del reformismo. Lo que no es nuestro caso, LIT-QI y GSI.

En 1992, nosotros del GSI, rompimos con el lambertismo porque volvía la espalda a los principios y se oponía a todo balance sobre la orientación de su dirección "internacional" y nacional, con el CCI-PT en Francia. Por su parte, la LIT-QI (quien tuvo que hacer frente al diluvio oportunista y sufrir varias crisis, perdiendo en esta batalla muchos combatientes de primer plan que renunciaron), se debilitó también; su dirección se debilitó y tendió a replegarse en América Latina.

Allí donde coincidimos, es porque considerábamos y consideramos que la LIT-QI es una organización fiel a los principios del marxismo revolucionario, una organización por añadidura capaz de examinar lúcidamente sus errores y sus debilidades ¡lo que es en sí una gran fuerza! Una organización, finalmente, capaz de constituir un polo principista por la reconstrucción de la Cuarta Internacional: eso es lo que nos llevó a adherir a la LIT-QI; e insistamos: ¡somos nosotros quienes elegimos incorporarnos a la LIT-QI, nadie vino a buscarnos!

En este país, somos nosotros quienes asumimos la continuidad del LIT-QI, mientras que su antigua sección, la LST, prefería tomar una dirección completamente distinta: aquella destinada a construir un partido anticapitalista, sobre la base de una corriente (Avanti!) de la LCR; y esto, en oposición a la concepción de un partido bolchevique. Esta corriente se ha autodisuelto en febrero del 2009, considerando haber llegado a su objetivo con la disolución de la LCR y la fundación del NPA. Por lo demás, después de su ruptura con la LIT-QI, los dirigentes de la ex LST no se han privado de atacar a la LIT-QI (y al morenismo en particular) como corriente internacional.

Nosotros no somos "morenistas"...

Pero, camaradas del SI y CEI (ya que después de este tipo de argumentario hay siempre un "pero" ¿nos es verdad?), nosotros no somos morenistas, y Uds. lo saben; además, tenemos acceso a muy pocos escritos de Moreno en Francés. Pero estaríamos encantados de estudiarlos si pudiéramos disponer de documentos traducidos, e incluso de publicarlos, como lo hicimos con "la Dictadura revolucionaria del proletariado" y con "Un Documento escandaloso - una respuesta a Mandel", que nosotros pusimos a disposición en el sitio de Marxists Internet Archives.

Reconocemos, por supuesto, los inmensos méritos de Moreno en la lucha contra el oportunismo y por mantener el hilo de la continuidad del marxismo revolucionario; pero también le sucedió de cometer algunos errores, con respecto al FUR por ejemplo (según la afirmación del camarada Martín, en el IX° Congreso Mundial, en el punto consagrado al FUR). Por lo demás, ni toda la experiencia de Moreno ni su herencia política lograron poner a la LIT-QI al abrigo de una importante crisis, la de los años 90 en la ocurrencia.

Debemos recordar también que, a lo largo de su vida, Moreno tuvo la clarividencia de viajar mucho a Europa, consciente de que este continente es determinante en la reconstrucción de la Cuarta Internacional. Comprendámonos bien, y citemos nosotros también a Moreno), precisamente La Dictadura revolucionaria del proletariado, introducción del capítulo II: "como un Moisés moderno, Mandel cree que sus "países europeos" son los elegidos para avanzar hacia el socialismo. Y en vez de un Mesías, toda una serie de condiciones excepcionales jugarán en su favor y "los salvarán" de la contrarrevolución imperialista y de todas sus consecuencias." Efectivamente, no cabe un mesianismo "europeísta", como tampoco cabe un mesianismo "latino-americanista" ¿no es verdad?: es ésta, quizá, la principal enseñanza de Moreno. En el caso contrario, a la concepción errónea de Mandel se opondría, hoy, la concepción igualmente errónea de una nueva forma de "tercer-mundismo" y de "campismo".

En efecto, las citas permiten comprender el método empleado por el autor citado. No citamos a los autores marxistas como los rabinos citan la Thora o el Talmud, como los curas y pastores citan la Biblia, como los imanes citan el Corán o los hadiths. Una cita no es un artículo de fe al cual habría que adherir y someterse sin oposición posible, porque tal debate tendría un carácter teológico, y todo razonamiento se volvería analógico, formal, antidialéctico (en el sentido marxista del término): ¡las citas servirían, entonces, de encantaciones a los manes de antepasados supuestos infalibles! Las encantaciones, como lo sabemos todos, teniendo la doble función de reforzar la cohesión del grupo y de evitar cuidadosamente una discusión de fondo. Sobre todo cuando la autoridad "incuestionable" (en este caso el camarada Moreno, citado a lo largo de páginas en su carta del 19 de febrero de 2009) ya no está aquí para aprobar o refutar lo que dicen el GSI o la dirección de la LIT-QI.

Veinte años después de la caída del Muro de Berlín y su consecutivo aluvión de oportunismo, cuando afirma que esta polémica "nos permite efectuar un debate teórico para rearmarnos programatiquemente", el redactor de vuestra respuesta quizá no se imagina hasta qué punto este rearme es necesario para reapropiarse la herencia de todo el marxismo revolucionario, contribución de Moreno incluida... "

Sobre el fondo

1.- Estamos de acuerdo...

Citemos primero su carta del 19 de febrero de 2009, camaradas de CEI y el SI: " Empezamos por decirles que este debate lo hacemos entre los que estamos de acuerdo en la necesidad de la destrucción del Estado de Israel, algo que no defiende o ha abandonado la mayor parte de la izquierda incluidos corrientes que se reclaman del trotskismo como el SU. Pero, después de esta coincidencia fundamental, encontramos grandes divergencias en las posiciones y caracterizaciones que se desprenden de su carta, y que exigen una discusión en profundidad, para intervenir correctamente, y más en momentos en que se está produciendo la criminal agresión sionista en la franja de Gaza."

Efectivamente, como lo escriben, estamos de acuerdo pero no estamos de acuerdo. Este desacuerdo lo abordan en el apartado 5 de su carta (por eso volveremos a esto en el punto 5 de nuestra respuesta). En apoyo a su demostración citan mucho: citan detenidamente a Moreno, pero citan aún más detenidamente a autores no marxistas, israelíes o judíos no israelíes. Citan incluso (es la más larga cita de su carta) esta "autoincriminación" de Sharon reivindicándose como "nazi sionista" en una entrevista realizada en 1982 por Amos Oz, fundador del movimiento "La paz ahora". Consideremos pues que se trataba efectivamente de Sharon, aunque hoy A. Oz pretende lo contrario

Añadiremos un argumento que reforzará a su cita, camaradas del SI y CEI: sin tener la prueba, sospechamos grandemente que los servicios especiales israelíes fomentaron algunos de los atentados antisemitas ocurridos en Francia, a finales del 2001 y principios del 2002 (cuando Sharon era Primer Ministro) y eso, en apoyo a una campaña de propaganda nauseabunda (y con ayuda financiera a la llave), "para convencer" a los judíos de Francia de instalarse en Israel. Esta posibilidad cabe totalmente en la lógica de la entrevista de Sharon a Amos Oz.

En efecto, del punto de vista sionista, Francia es -después de los EE.UU.- la principal reserva de candidatos (más bien reticentes) a la emigración hacia Israel. A pesar de eso, y en su apresuramiento a asimilar "Judíos" con "sionistas", algunos islamistas no vieron ni jota en los atentados de entonces y llegaron así a desmultiplicar los efectos de la acción subterránea del Gobierno Sharon...

Sabemos bien todo eso, no es verdad. El Estado de Israel es un país -¡sí, un país!-, puesto que siendo este un término genérico, hay países de distintas categorías... Israel es un país de tipo muy particular: es el resultado del combate de un movimiento nacionalista burgués, movimiento que no habría podido triunfar sin el apoyo del estalinismo, del reformismo y sobre todo de los imperialistas franceses, ingleses y norteamericanos, especialmente. Accesoriamente, este movimiento no habría podido triunfar sin la existencia de los regímenes árabes corrompidos, aliados y vasallos de los imperialistas.

Hagamos hincapié en un punto. Los movimientos nacionalistas operan por separación (al ejemplo de Islandia con relación a Dinamarca), o por reagrupación (como Italia en 1870), o incluso por separación y luego por reagrupación (la República de Irlanda permanece en medio del vado, por el momento, puesto que "el Ulster" debería haberla incorporado).

El movimiento sionista tiene la particularidad de haberse dado por objetivo de agrupar, en un mismo país, a poblaciones que están dispersadas en varios países (imperialistas, colonias o semicolonias). Necesitaba un territorio para formar este Estado y la única salida, en el marco del sistema capitalista, a fortiori en la época del imperialismo, era crear una colonia. Es pues desde el principio un movimiento extremadamente reaccionario, de ahí su condena por parte de la Internacional Comunista de Lenin y Trotsky. Sobre todo que los sionistas, basándose en un enfoque religioso, decidieron que esta colonia sería el territorio ocupado -según fuentes históricas o religiosas- por los Hebreos de la Antigüedad: ¡del Nilo al éufrates!

Con este fin, el sionismo colaboró (o pretendido colaborar) con todas las potencias imperialistas (Rusia zarista, Alemania de los Hohenzollern, Imperio británico, República Francesa, Imperio otomano) y parlamentó con feudales árabes (Acuerdos Weizmann-Fayçal ibn Hussein del 3 de enero de 1919).

El 11 de enero de 1941, el Irgun, corriente heredera del sionismo revisionista de Z. Jabotinsky (ese Z. Jabotinsky bautizado "Vladimir Hitler" por el social demócrata Ben Gourion) propuso incluso -por la mediación de I. Shamir- un pacto en buena y debida forma a la Alemania nazi (equivalente a la "declaración Balfour" de Inglaterra, hasta cierto punto); pacto conocido bajo el nombre de "Texto de Ankara" (La historia ocultada del sionismo, p. 71, de R. Schoenman, SELIO, París, junio de 1988, por la edición francesa).

Selio es la casa de edición de los lambertistas, lo saben ¿no es cierto? Y dado que la versión original de esta obra, en inglés, fue publicada en febrero de 1988 por la organización lambertista de EE.UU., el Socialist Action, nosotros sabemos, por nuestra parte, desde hace tiempo quiénes son los Srs Begin, I Shamir y tantos otros. Ahora bien, este libro, sin embargo no tan nuevo, parece ser una "revelación" (¿reciente?) para algunos militantes de la Lit-qi que, a lo mejor, lo han transformado en su libro de cabecera, su Biblia, su Santo Grial, ¡prueba última de lo que Moreno afirmaba, imprudentemente, en 1985! Pero el caballo es tan lindo que, en su entusiasmo por montarlo, el jinete podría caerse de la montura.

Uds. invocan a Einstein y a muchos otros (citàndolos o no) que habrían calificado de fascista al "partido de Begin", o de "nazi" al Estado de Israel, o por lo menos que habrían comparado los métodos de éstos con los métodos de los nazis. Bien. Pero nosotros sabemos todo eso desde hace tiempo, camaradas del CEI y del SI, y el debate no es pues al respecto. El debate se refiere a los criterios que permitirían o no afirmar que Israel es un "Estado nazi". Ahora bien, problema: vuestro enfoque no parte de una definición del estado nazi, sino de una comparación de los métodos de la Alemania nazi con los de Israel. ¿Y esto no sería una analogía formal? ¡Sí! ¡Es ese un razonamiento completamente analógico, antidialéctico, que permite elaborar una definición y apoyar una caracterización sobre la base de esta definición!

Entonces, planteémonos esta cuestión: Si A. Einstein mismo -fallecido en 1955- hacía autoridad en la materia, ¿porqué entonces Moreno esperó hasta la mitad de los años 80 para caracterizar a Israel de "nazi" en conversaciones, o en textos polémicos, o en una intervención a un congreso del MAS, o en el manifiesto del Lit-qi? El Estado sionista estaba, desde su fundación, dirigido por los reformistas en torno al partido laborista: ¿es acaso el acceso al poder en 1977 del "partido de Begin", al seno de la coalición del Likoud, lo que indica un cambio de dirección y que transforma la naturaleza del Estado sionista en "Estado nazi"? ¿O bien es la brutal intervención sionista de 1982 en el Líbano, en la cual Sharon se ilustró una vez más como verdadero carnicero? En 1985, ¿por qué en este ámbito como en otros Moreno quiso reinventar la rueda? No lo sabremos. Pero en cambio, cuando nos incorporamos a la LIT-CI, ¿porqué no nos impusieron como condición de aceptar esta caracterización si, desde 1985, ella constituye un elemento esencial de lo que es la LIT-CI?

2.- El razonamiento analógico

Ciertamente, cuando Marx redacta el Manifiesto comunista, a falta de forjar un nuevo término, utiliza la palabra proletario por analogía con la más baja clase social de Ciudadanos romanos. Pero en su definición, Marx no establece una equivalencia entre el proletario antiguo de una sociedad basada en la esclavitud, y el proletario moderno de una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción e intercambio. Del mismo modo que al hacer referencia a Termidor, Trotsky no se equivoca de época, la analogía permitiendo en este caso de hacer aprehender más precisamente las dinámicas a la obra en el Termidor francés y en el Termidor soviético. Después, los grupos sociales en presencia no son los mismos, las bases de la propiedad tampoco, y el bonapartismo de Stalin no es el de Napoleón Bonaparte ni el de Louis Bonaparte.

Justamente, en 1935, refiriéndose de nuevo a la polémica entre el grupo del centralismo democrático y la oposición de izquierda de 1926 con respecto al termidor soviético, Trotsky nos pone a todos en guardia: "Para responder a esta cuestión es necesario determinar exactamente lo que los dos grupos entendían precisamente por "Termidor": las analogías históricas permiten distintas interpretaciones y, por eso mismo, abusos." (León Trotsky, El Estado obrero, Termidor y Bonapartismo, Obras, Volumen 5, 1 de febrero de 1935)."

Y a pesar de eso, Uds. prosiguen sobre su trayectoria, errónea: " Una colonia para nosotros es un estado que no tiene independencia, que es gobernado por una potencia extranjera y que por lo tanto luchamos por su liberación. Este no es el caso de Israel. Para nosotros es similar a un enclave colonial, o sea, una estructura extranjera insertada en un país dependiente o semicolonial. Este es el caso de Ceuta y Melilla, o de las Malvinas. En estos casos nosotros no estamos por la autodeterminación de su población sino por la devolución de esta tierra a su legítima nación. En el caso de Israel esto es muy claro puesto que es producto de la transposición de una población extranjera como dominadora de otra, que no tiene derechos y es considerada inferior” (vuestra frase "es similar a", subrayada por el GSI).

La semicolonia del Líbano, por ejemplo, es un vestigio neto de la presencia colonial francesa, potencia que separó al Líbano de Siria, como Inglaterra creó Kuwait separándolo de Irak. Si Trípoli y Saïda, en el Líbano, hubieran permanecido bajo soberanía francesa, la analogía con Ceuta y Melilla sería evidente y estaríamos, entonces, por la plena soberanía libanesa sobre estos "enclaves", el Líbano y Siria debiendo reunificarse. Como estamos a favor de la vuelta de Ceuta y Melilla en Marruecos.

Somos también favorables al cierre de las bases militares francesas en África y en otros lugares, como estamos a favor del cierre de la base US de Guantánamo. Eso significa que estamos a favor de la salida de las tropas y personales que constituyen la única "población" de estas bases. Estamos pues por que estos territorios vuelvan a estar bajo la soberanía de sus países respectivos. Si el pueblo cubano, el de Costa de Marfil, el senegalés, etc. elige la vía de las armas para erradicar estas bases militares, aún cuando sus gobiernos “legales” respectivos (Castro, Gbagbo, Wade, etc) habían aprobado dichas implantaciones, apoyaremos a esos pueblos.

Es igualmente evidente que Argentina debe retomar posesión del archipiélago de las Malvinas, cuyos habitantes deberán entonces elegir, individualmente, entre seguir siendo ingleses o pasar a ser argentinos, con todas las consecuencias consustanciales a la legislación argentina: no se trata de una autodeterminación, no es cierto, y el Gobierno argentino puede también decidir expulsar a todo el mundo...

"Este es el caso de Ceuta y Melilla, o de las Malvinas [nota del GSI: y de Guantánamo, si comprendimos bien]. En estos casos nosotros no estamos por la autodeterminación de su población sino por la devolución de esta tierra a su legítima nación. En el caso de Israel esto es muy claro puesto que es producto de la transposición de una población extranjera como dominadora de otra, que no tiene derechos y es considerada inferior." Aquí introducen una ambigüedad: ¿cuál es entonces la "nación legítima" a la que el actual Israel debería ser devuelto? ¿Es una Palestina laica democrática y no racista en sus fronteras históricas, digamos, del Mediterráneo al Jordán? ¿Es la "nación árabe"? ¿O "el Oumma de los Creyentes"? (Nuestra respuesta, podrán leerla en el párrafo 5...)

Ahora, si como escriben Uds. Israel es un enclave "extranjero"… ¿enclave "extranjero" de cuál Estado, precisamente? Así, Ceuta y Melilla son enclaves coloniales del Estado español claramente identificado. Israel es un estado dotado de todas las instituciones oficiales, formalmente independiente, aunque bajo perfusión del imperialismo US esencialmente, perfusión financiera y militar. Sin esas ayudas, este estado no habría podido nacer y sin esas ayudas, se hundiría. Este país puede pues ser definido como un estado colonial, dirigido por colonos que usurparon la tierra por la fuerza, sometiendo, expulsando y masacrando a las poblaciones locales, con la ayuda de potencias extranjeras, potencias de las que constituye (podemos concederlo) una especie de "enclave colonial". ¿Entonces, por qué no afirmar que es un "enclave colonial de Estados Unidos de América", o bien de un supuesto "imperialismo europeo"?

Debemos abordar ahora lo que es necesario llamar un argumento de mala fe; nos escriben que: "Ustedes no incluyen en la lista [subrayado del GSI] un aspecto más y que nosotros no consideramos secundario: la política de genocidio." Excluido de la lista con razón, puesto que dedicamos seis párrafos de nuestra carta del 5 de enero al tema del genocidio, esencial en vuestra caracterización.

Efectivamente, a lo largo de esos seis párrafos, ponemos en el banco de los acusados a la República Francesa que armó, financió e entrenó a las milicias "interahamwé"; secundariamente y como cómplice del imperialismo francés, acusamos también al Reino de Bélgica. Sobre el banco de las víctimas, colocamos a los pueblos Ruandés y Congolés… ¿Y contra estos genocidas, qué requiere el fiscal, en nombre del SI y del CEI? ¡Nada! ¿La analogía sería tan gruesa que ya no funciona? El fiscal utiliza sin embargo la calificación de genocidio tal que definida por la ONU en su convenio de 1948: "raza", "etnia", "religión", "grupo"... ¿Entonces, porqué no aborda esta cuestión?

Ciertamente, es más bien al SU que estamos acostumbrados a escuchar invocar las definiciones de la ONU. Y ciertamente, reconocemos que para un marxista definir lo que se entiende por "raza" o "etnia" resulta más bien difícil. La experiencia, entre otras, de la ex-Yugoslavia, singularmente Bosnia y Herzegovina, demostró en qué roderas se puede atascar de ir por esa vía. Es justamente por eso que, en su obra esencial, Lenin habla "de la revolución socialista y del derecho de las naciones (concepto político) a disponer de ellas mismas".

Trotski utiliza también la palabra pueblo (digamos más “cultural, basada en el hecho de "querer vivir juntos", en ningún caso en contradicción con el enfoque de Lenin). Para precisar nuestra concepción, y de acuerdo con tantos científicos (S. J. Gould, por ejemplo), debemos decir que el homo sapiens no es una especie bastante antigua para haberse subdividido en "razas". Por ello, este término y el de "etnia" (¿subdivisión de la división "raza"?) deben eliminarse de nuestro vocabulario.

En esta fase, y de acuerdo con vuestra caracterización, he aquí lo que habría tenido también que dictaminar el fiscal, en nombre del CEI y del SI: "cometieron o dejaron cometer un genocidio, y en consecuencia son Estados nazis, el Reino de Bélgica (Ruanda), la República Francesa (Argelia, Ruanda, el Congo, Madagascar, etc.), Perú de Fujimori (por esterilización forzada de las poblaciones amerindias), Turquía heredera del Imperio otomano (por masacre y deportación masivos de los Armenios en 1915), y etc., etc."

Ven, camaradas, a golpe de razonamientos analógicos, y sobre une base borrosa cuanto a los conceptos utilizados, se puede sostener cualquier tesis: "se comportan como [los nazis]" y en consecuencia "son [nazis]".

Vean allí, camaradas del SI y del CEI, toda la diferencia entre la analogía que puede ser un aspecto de la propaganda, et incluso que puede facilitar la comprensión de las leyes de la Historia, y el razonamiento analógico que concluye caracterizaciones a partir de simples comparaciones. ¡Persistimos!

3.- Fascismo y nazismo...

Lo que plantea problema, camaradas del CEI y del SI, es que vuestros sofismas son "elaborados" a partir de citas de Moreno de 1985. Así, Uds. escriben que: “Moreno avisaba que los métodos del nazismo serían el camino que le quedaba al capitalismo para sobrevivir. De ahí su defensa de la consigna de Socialismo o Barbarie. Y los signos de la Barbarie (o sea, de un retroceso a la época anterior a la civilización) los encontramos cada día más evidentes. El genocidio de la población palestina es el más actual y sangrante.” Y todavía: "En este sentido el estudio del nazismo es apasionante. Los marxistas no estudiaron el fenómeno de Hitler con profundidad. "

De los "métodos del nazismo" ya hablaremos… Pero sobre "el fenómeno de Hitler", comprendemos perfectamente bien la dificultad para Moreno, en 1985, de acceder a algunos textos de Trotsky, y a fortiori a una versión en castellano. Muchos estos textos sòlo fueron accesibles a investigadores y militantes a partir del 2 de enero de 1980, con la apertura de los "papeles de exilio" depositados en la Houghton Library de la Universidad de Harvard. Es solamente a partir del Volumen 8, publicado en el segundo trimestre de 1980, que se pudo incorporar textos originarios de este fondo documental a las Obras de Trotsky, publicadas en francés gracias al trabajo infatigable de Pierre Broué.

Entretanto, vuestras citas remiten exactamente al problema planteado en la introducción de Correo n° 143: entonces ¿porqué lo que es tan fácil definir fría y precisamente cuándo se trata de la Media Luna en Bolivia, ya no lo es más cuando se trata del Estado sionista? Como lo recuerda muy precisamente Correo n° 143 ( “qué es el fascismo, y cómo combatirlo?”): "Esta generalización abusiva, comenzada por el estalinismo durante el período en que apareció el fascismo europeo (los años veinte y 1930), impide comprender y estudiar las verdaderas características de estos procesos y, por lo tanto, proponer políticas y métodos adecuados para combatirlos."

A ese propósito, leyendo de Trotsky comprendemos que el fascismo es el resultado de la derrota del proletariado cuando este último no ha logrado tomar el poder. El fascismo, resultado del aplastamiento del proletariado, no se manifiesta de la misma forma en los países imperialistas de un lado, y en los coloniales y semicoloniales de otro lado. En estos últimos países, habría más bien una forma de bonapartismo inclinado a derecha y suscrito al imperialismo dominante; y en cuanto a ellos, Trotsky distingue aun entre las variantes mussolinista, franquista o salazarista.

¿Porqué, incluso en 1940, el régimen de Pétain, surgido en una potencia imperialista, no es según Trotsky más que un "bonapartismo senil" y particularmente inestable? Porque este régimen es el resultado de la desorientación de la clase obrera francesa, ante el anuncio del pacto germano/soviético y de una derrota militar, en una potencia imperialista en los primeros meses de la guerra (Obras, Volumen 24, p.366-367; notas del dictáfono de Trotsky transcritas después de su asesinato). Eso no prejuzga, por supuesto, de une evolución posterior de este "bonapartismo senil".

El nazismo, por su parte, es una forma específica de fascismo en un país imperialista avanzado, industrial, que ha llegado al más alto grado de cultura antes de que la catástrofe caiga sobre el proletariado. La victoria del fascismo en Inglaterra y a fortiori a los EE.UU. habría dado lugar, en estos países, a un régimen de tipo nazi.

Sobre los métodos de los nazis, o sobre los métodos de la "guerra contra una raza" para citar vuestra formula, he aquí lo que dice a Trotsky... ya en 1933: "Para elevar a la nación por sobre la historia, se le da el apoyo de la raza. La Historia se concibe como una emanación de la raza. Las calidades de la raza se construyen independientemente de condiciones sociales cambiantes. Rechazando "el pensamiento económico" como algo vil, el nacionalsocialismo desciende un piso más bajo: del materialismo económico, pasa al materialismo zoológico (...) En el ámbito de la economía contemporánea, internacional por sus vínculos, impersonal en sus métodos, el principio de raza parece surgir de un cementerio medioeval. Los nazis hacen concesiones por adelantado: la pureza de la raza que se satisface con un pasaporte en el reino del espíritu, debe sobre todo probar sus conocimientos técnicos en el ámbito económico. En las condiciones actuales, eso significa: ser competitivo. El racismo, despojado de las libertades políticas, regresa al liberalismo económico por la puerta trasera. (...) Prácticamente, el nacionalismo en economía se reduce a explosiones de antisemitismo, impotentes, a pesar de toda su brutalidad. Los nazis alejan del sistema económico actual, como una fuerza impura, el capital usurero bancario: la burguesía judía ocupa precisamente en esta esfera, y como cada uno lo sabe, un lugar importante. Tras prosternarse ante el capitalismo en su totalidad, el pequeño burgués declara la guerra al malvado espíritu de lucro, personificado por el judío polaco en abrigo largo y, a menudo, sin un centavo en el bolsillo. El pogromo se convierte en la prueba superior de la superioridad racial." Perdónennos esta larga cita extraída de Cómo vencer al fascismo ¿Qué es lo el nacional socialismo? Sobre todo, este último párrafo es límpido con respecto a la naturaleza de clase de la "guerra contra una raza", en este caso del antisemitismo del nazismo. ¿Es necesario reinventar la rueda en este ámbito? ¡No!

A la luz de las definiciones legadas por Trotsky, resulta algo grueso definir al Estado de Israel como un enclave colonial del imperialismo - que vive bajo perfusión financiera del imperialismo con su indispensable apoyo militar - y a la vez, calificar este estado de nazi como si se tratara de una potencia imperialista de primer plan, al igual que los EE.UU., Japón, Reino Unido, Alemania o Francia. Es para intentar superar esta contradicción que vuestro texto subraya la analogía entre el comportamiento de los sionistas y el de los nazis. Lo repetimos: numerosos autores no marxistas, incluso en Israel, han recurrido a esta comparación, pero eso no quiere decir que ella sea un criterio marxista.

Cuando abordamos la cuestión del genocidio, y en consecuencia su definición, preguntamos cuál es vuestra posición con respecto a Ruanda, con respecto al cual ponemos en causa a nuestro propio imperialismo, pero ¡estamos aun esperando vuestra respuesta a esa pregunta nuestra! Por lo tanto, la reiteramos: inmediatamente después del 6 de abril de 1994, en algunos meses, el "Gobierno ínterin provisorio” desencadena eso que en "derecho internacional" se llama genocidio: según criterios étnicos, se asesina a 800.000 habitantes sobre 5 millones, al machete, a la granada, a la metralleta, casi un habitante sobre cinco. Ahora bien, ¿el Estado Ruandés, pequeño Estado semicolonial de África central, ha sido un estado nazi por el solo hecho de haber perpetrado un genocidio?

¿El Estado belga circunstancialmente, y el imperialismo francés principalmente (por el armamento y la impulsión de las milicias, y luego por la protección de los paramilitares, literalmente rescatados y puestos a salvo en el Zaire vecino) son Estados nazis por el solo hecho de haber -como mínimo- "cubierto" la acción de los genocidas?

Uds. no responden a estas cuestiones. ¿Su analogía no funciona ya en estos casos? ¿Cuál es su definición del genocidio? ¿La de la ONU? ¿Talvez según sus criterios no hubo genocidio en Ruanda? ¿O talvez, simplemente, Ruanda y más ampliamente África no les interesan...?

Forcemos un poco el razonamiento. Si el Estado sionista fuera "estado nazi", de acuerdo con las definiciones de Trotsky ese Estado no habría tolerado ni un solo instante como "Ciudadanos" de Israel a poblaciones no judías, ni siquiera en tanto que ciudadanos de segundo orden (como es el caso de los Drusos, obligados a hacer el servicio militar), ni de tercer orden (como es el caso de los Árabes musulmanes o cristianos, que forman más de un 20% de la población). Ese Estado habría ya exterminado hasta al último no judío, más aun: habría comenzado por ellos; habrían seguido los "pacifistas" y los sectores sionistas "más moderados".

Puesto que gustan de este procedimiento, llevemos el razonamiento analógico hasta el final. Si Israel, enclave colonial, es un "Estado nazi", eso significa que la "metrópolis" de la que este enclave colonial depende, es decir los EE.UU., es también ella un "Estado nazi"... ¿Sería medianoche en el siglo, camaradas del SI y del CEI?

A fuerza de utilizar a lo largo de artículos, y no solamente con respecto a Palestina, los términos de "genocidio" y de "genocida", quizá ahora les cueste bastante definir lo que entienden por ellos... Si el "genocidio" es algo tan banal, tan extendido, ¿el mundo y cada país estarían entonces bajo la soberanía del nazismo? Sobre la base de una simple frase de Moreno tomada al pie de la letra, "allí donde hay capitalismo, el nazismo está muy cerca", y sobre la base del razonamiento analógico, se vuelve a caer precisamente en el través denunciado por la introducción de Correo n° 143.

4.- La razón de fondo.

Pero sobre tales bases, el debate está sesgado: ahora se nos emplaza a admitir argumentos relativos al Histadrout (que nosotros conocemos desde hace mucho tiempo), con respecto a su carácter racista comprobado. Esta "central sindical" inscribió desde sus orígenes la exclusividad judía y reivindica que el empleo asalariado se reserve a los solos Judíos; ya lo que sabemos. Por lo tanto (razonamiento analógico) todos los trabajadores judíos de Israel son racistas y chauvinistas. Y si nosotros no nos alineamos sobre la caracterización de Israel "Estado nazi", y si nos atrevemos a formular una orientación con respecto al Histadrout, por un trabajo al interior y contra el Histadrout, como tantos trotskistas que han dado el combate al interior y contra sindicatos no socialistas, cristianos e incluso fascistas, ¿podríamos ser calificados de sionistas?

Detengámonos pues sobre los efectos devastadores que el chauvinismo de la burocracia ha hecho sobre los sindicatos de los países "donde hay capitalismo”, allí por lo tanto donde “el nazismo está muy cerca". Claro, estos sindicatos no inscriben siempre la preferencia nacional o la segregación racial en sus estatutos, pero las practican de hecho en sus filas. En los EE.UU. eso es hasta ridículo: para ejercer algunas profesiones "sindicadas" es necesario no sólo tener la nacionalidad americana, sino también ser un "buen americano", es decir white, anglo-saxon and protestant.

Lo mismo hacen en Francia, los "sindicatos" que reivindican junto a los estalinistas por "fabricar francés", o que reclaman la vuelta "al país" de las producciones deslocalizadas donde los salvajes de Eslovenia o de Rumania. En los EE.UU., en Francia y, sea dicho de paso, en Andalucía combatimos contra el chauvinismo y el racismo al interior de los sindicatos, combatimos para arrancar a los sindicatos de las manos de los burócratas enfeudados a la defensa del capitalismo e integrados, a grados distintos, al aparato de Estado. Es por lo demás sobre la base de tal trabajo, realizado al interior de los sindicatos de la dictadura, que nuestros camaradas brasileños consiguieron dar este formidable paso en adelante que entonces fue la CUT.

Por supuesto, como marxistas debemos tener una consigna para los trabajadores judíos de Israel respecto a la organización sindical: debemos avanzar la destrucción del Histadrout como una condición de la unificación de la clase obrera - árabe y judía - el Histadrout siendo un obstáculo esencial. Discutamos de esa o de otra consigna, si tienen Uds. una propuesta precisa. ¿O consideran, en contradicción con toda la experiencia marxista, que no merece la pena formular tal reivindicación, que este trabajo hacia los trabajadores judíos de Israel es pena perdida y que, a menos a de hacerles admitir que Israel es un "Estado nazi", es también pena perdido respecto a los trabajadores judíos del mundo entero? ¿Cuál es vuestra conclusión? ¿"matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos"?

En realidad, toda vuestra "demostración" no es que mera diversión, para no tener que reconocer que para concluir en una definición de Israel como "Estado nazi", hay que basarse en un razonamiento analógico, antidialéctico, muy poco materialista, y a partir esencialmente de formulaciones polémicas de hace veinte años, a falta de textos más recientes.

Contradicción aún: en su "demostración", vuestra carta del 19 de febrero alterna "Estado nazi" con "Estado nazi-sionista", cuando Correo 139 se refiere varias veces al "Estado sionista". ¡Lo cual no les impide escribirnos que, desde 1985, el debate se concluyó en favor de una caracterización, la de "Estado nazi"! ¿Cuándo van a decidirse a elegir entre esas tres versiones de Estado (nazi, nazi-sionista, sionista)? En fin ¿cuál es pues vuestra caracterización del Estado sionista de Israel?

5.- No tenemos la misma consigna

Para resumir, a estas alturas estamos de acuerdo con la consigna de destrucción del Estado de Israel, pero no estamos de acuerdo con el contenido que ponemos en dicha consigna ni en las consignas transitorias relativas a la Palestina laica, democrática y no racista, con respecto a la cuestión del socialismo.

Uds. escriben: “Nos parece una definición sectaria [nota del GSI: la nuestra] porque les está exigiendo a las masas árabes palestinas que para luchar por recuperar su tierra tienen que hacerse socialistas. La tarea que tiene el pueblo palestino es librarse del yugo opresor del sionismo y esta es una tarea democrática. Una cosa es que los revolucionarios proletarios sepamos y expliquemos que la liberación nacional última solo se conseguirá con el socialismo y otra cual es la mejor consigna que exprese esa necesidad.

Comencemos por recordar ciertos puntos. Fundando el Estado de Israel, los sionistas no resolvieron la cuestión judía en Europa, crearon una trampa de los judíos en Palestina, y un instrumento del imperialismo para dominar la región estratégica del Cercano y del Medio Oriente.

La cuestión judía no tiene solución en el marco del capitalismo, Trotsky escribió mucho sobre eso, y también A. León. Incluso, con respecto al "Birobiyán" creado por Stalin en Extremo Oriente, Trotsky es clarísimo: "la URSS sola sería aún demasiado pobre para solucionar su propia cuestión judía, incluso bajo un régimen mucho más socialista que el régimen actual. La cuestión judía, lo repito, está indisolublemente vinculada a la emancipación total de la humanidad." (El 18 de enero de 1937). Por su parte, el imperialismo tenía dos vías para imponer la colonización de Palestina: Auschwitz e Israel; la exterminación o el desplazamiento forzado.

La creación del Estado de Israel, sobre las cenizas de Auschwitz y sobre los cadáveres de Deir Yassine, hizo pues surgir una nueva cuestión nacional, al centro del nacionalismo árabe: la cuestión palestina. La organización nacionalista burguesa de inspiración nasserista, el Fatah, llegó a reunir en la OLP a la casi totalidad de las facciones políticas palestinas, sobre la base de una carta declarando la voluntad de destruir al Estado de Israel y de construir una Palestina laica, democrática y no racista. Esta es la carta que después el egipcio de nacimiento, Y. Arafat, declararía "caduca".

Es esta progresión histórica que, a los trotskistas que somos, nos hace retomar esta consigna: una Palestina en la que Árabes y Judíos puedan vivir juntos a igualdad de derechos en el respeto de sus creencias respectivas, sobre la base de "un hombre o una mujer, un voto". Claro, la definición de la laicidad plantea a veces debate.

Precisemos que, para nosotros, la laicidad es un principio político que se basa en la libertad de conciencia. La libertad de conciencia es un concepto amplio que incluye la libertad religiosa, el agnosticismo y el ateísmo (la consigna de "libertad religiosa" excluye el agnosticismo y el ateísmo, implica en realidad una obligación religiosa y una sola libertad, la de elegir una religión). Sobre el plan político, la libertad de conciencia se traduce en la laicidad, es decir la estricta separación de las instituciones religiosas y del Estado. Pero estamos seguramente de acuerdo sobre este punto, ¿verdad? Salvo si se considerara que este enfoque es reaccionario...

Ahora bien, ¿es que para destruir al Estado sionista podemos confiar en un eventual renacimiento del nacionalismo árabe (que se hundió con el estalinismo), o en islamismo radical? ¡Sabemos muy bien que no! Esos son movimientos nacionalistas burgueses, listos a capitularse en cuanto la ocasión se les presente, el Fatah nos lo prueba brillantemente; para convencerse, basta examinar los orígenes del Hamas o del Jihad Islámico, utilizados por los sionistas en los años 80 para debilitar y dividir a la OLP e intentar liquidar al FPLP.

Por otra parte, en la última agresión sionista al Líbano - soldada con la derrota del sionismo - el Hamas se mantuvo muy discreto, como el Hezbollá que tampoco brilló por su apoyo militar al Hamas, durante la agresión sionista a Gaza, ¿no es cierto?

¿Entonces qué? ¿Tendríamos que apostar a la estabilización de un Estado palestino, incluso muy débil, incluso confinado en Gaza, incluso bajo el régimen de la Sharia, esperando que se reforzará y llegará a combatir victoriosamente contra el Estado sionista? ¡Pensamos que no! Así pues ¿cuál es vuestra opinión, camaradas del CEI y del SI? ¿Deberíamos pronunciarnos, incluso temporalmente, por dos Estados: uno judío, el otro "arabo-musulmán "?

Cuanto a lo que Uds. llaman “añadir una coletilla”, refiriéndose al final de nuestra consigna, “es decir socialista”, ¡sí, camaradas! Hoy, con mayor razón, debemos aprovechar toda ocasión para explicar que la satisfacción de las reivindicaciones democrático-burguesas, o la mantención de las conquistas democrático-burguesas, necesitan que nos comprometamos con la lucha por la revolución socialista. ¿El regreso de los refugiados a una Palestina liberada debe hacerse sobre la base de la colectivización de la tierra? ¿O sobre la devolución de las propiedades agrícolas a los descendientes de los feudales árabes que las poseían antes de 1948? En las naciones opresas, la cuestión nacional está dialécticamente vinculada a la lucha por el socialismo. Escriben que estamos todos de acuerdo sobre el vínculo entre reivindicación nacional y socialismo... ¿Pero entonces, porqué no explicarlo a los trabajadores palestinos?

Porque esto vale para la cuestión nacional palestina, como vale todavía para la cuestión judía: no tienen solución en el marco del capitalismo en podredumbre. La crisis estructural del sistema capitalista que estamos viviendo, nos otorga no sólo la oportunidad sino también la responsabilidad, la obligación de elevar las consignas relacionadas con el derrocamiento del sistema capitalista, y de abrir la perspectiva de un sistema basado en la propiedad colectiva de los medios de producción e intercambio.

Sobre la caracterización del Estado de Israel, basta con leer al paso de los años la prensa de la Lit-qi y la de sus secciones nacionales, para convencerse de que la caracterización del Estado de Israel como "Estado nazi" no es la de toda la LIT-QI. Y justamente por eso, nunca se nos “impuso” dicha caracterización como condición para adherirse a la Lit-qi; fue puesta subrepticiamente en primer plano por Correo 136, bajo un eje de comparación entre el comportamiento de los sionistas y el de los nazis (algo que nosotros podríamos admitir si es con un objetivo de propaganda).

¡Con Correo 139, sobre la base de esta comparación, se pasa a una caracterización! Eso comenzó a alertarnos, y la declaración del 29 de diciembre de 2008 hundió el clavo. Según el GSI, o se trata de un deslizamiento que debe rectificarse; o de una línea que se está imponiendo sin debate alguno, una línea falsa más encima. Y en este ultimo caso, ya no sería la misma cosa.

Además, el combate por el socialismo en relación con la cuestión nacional palestina no parece tan absurdo, por ejemplo, a los camaradas de la sección italiana, el PdAC, según su artículo del 28 de febrero con respecto a las elecciones en Israel:" ¡Una vez más, para una Palestina libre, laica y socialista!"

¿Por qué, sobre todo en el contexto actual, la consigna de los Estados Unidos Socialistas de Europa o de América Latina sería adaptado, y no el de Estados Unidos Socialistas del Próximo y Medio Oriente?

En efecto, en el caso de un enclave colonial, Uds. escriben muy justamente que tiene que haber una "devolución a su nación legítima". ¿Pero cuál es pues la "nación legítima" a la que hay que hacer devolución del actual Israel "similar a un enclave colonial"? ¿La Palestina laica democrática y no racista en sus fronteras históricas, digamos del Mediterráneo al Jordán? ¿La Transjordania del mandato británico? ¿La "Nación árabe"? ¿El "Oumma de los Creyentes"? ¡A menos que haya que devolver la Cisjordania al Reino jordano, y la Franja de Gaza a la República árabe de Egipto...!

Camaradas del SI y del CEI, recordémonos esto: la "cuestión nacional palestina" nació con la fundación del Estado de Israel. Antes, había una "cuestión árabe" en relación con el podrecimiento del Imperio otomano, una cuestión árabe instrumentalizada por los imperialistas franceses e ingleses, y cuyo resultado fue la escandalosa conferencia de San Remo en 1920. Había también una cuestión judía en Europa, a la cual los sionistas pretenden aportar una "solución" en "Palestina" -al amparo del colonizador inglés- a partir de 1917 (Declaración Balfour).

Pero he aquí que en varios textos de la Lit-qi se utilizan, alternativamente y sin discernimiento, los términos "árabe" y "musulmán" como si ellos cubrieran la misma realidad: ahora bien, todos los Árabes no son musulmanes (hay Árabes cristianos de ritos muy distintos incluso en Palestina, para no hablar de Irak, de Egipto, etc., hasta hay Árabes ateos...). Como podrán imaginarse, todos los musulmanes no son árabes (los Turcos, Kurdos, Iraníes, Indios, Indonesios, los Hui de China, y etc., etc.), e incluso en el Magreb viven los Kabyles, que no son árabes (e incluso a veces ni siquiera musulmanes).

Enseguida cuando utilizan el término "musulmán", ¿hacen Uds. referencia a los Sunníes del Hamas? ¿O a los Chiítas del Hezbollá (aliados en el Líbano al sector "cristiano" del famoso general Michel Aoun)? ¿O a los Ismailís (rama del chiísmo)? ¿O eventualmente a los Drusos, rama particular de los Ismailís?

Para nosotros, queda claro que la destrucción del Estado de Israel debe finalizar en una Palestina laica, democrática y no racista, pero sabemos que solamente la revolución socialista puede derribar al sistema de dominación imperialista, que está en contradicción permanente con el derecho de las naciones opresas a disponer de ellas mismas. Ante la reivindicación de independencia de las naciones opresas, debemos reafirmar una política de independencia de clase, y esto sólo puede defenderse en la perspectiva del socialismo. Sabemos también que la revolución palestina representa un peligro mortal para corrientes profundamente vinculadas a la defensa del orden burgués, que se trate del panarabismo o del islamismo radical: debemos pues desarrollar una política en relación con esta caracterización.

6.- un problema de método.

Además de constituir una extensa diversión, y de acusarnos a palabras cubiertas de prosionistas - lo que constituye una amalgama - vuestra carta, camaradas del CEI y del SI, nos acusa de haber falsificado un documento público de la Lit-qi, y nos amenaza en consecuencia: “Ya en el pasado hemos tenido este problema con otras secciones que por diferencias políticas no publicaron una declaración de la LIT o la cambiaron. El primer caso es un problema grave de no respetar el centralismo democrático, es una cuestión antiestatutaria. El segundo caso consideramos que es peor porque significa alterar la posición oficial de la LIT y por lo tanto publicar una declaración distinta como si fuera de la LIT."

En materia de centralismo democrático, nosotros ya estamos -por decirlo así- "vacunados" contra esa clase "de argumentos". En efecto, es una muy curiosa manera de plantear un debate haciendo, de partida, una acusación de ruptura del centralismo democrático: ¿cerrar el debate antes de haberlo abierto, sería ese el objetivo de esta polémica? No podríamos aceptarlo; como tampoco podemos aceptar la acusación de falsificación.

¿Entonces, habríamos pues "alterado la posición oficial de la LIT"? Tal acusación plantea de nuevo esta pregunta (a la cual no podrán escapar): ¿pero cuál es pues la posición oficial del Lit-qi con respecto a Israel, y sobre la base de cuáles criterios marxistas? ¿Es "Estado sionista"? ¿"Estado nazi"? ¿O un ambiguo "Estado nazi-sionista"(última formulación y simple pirueta para no tener que pronunciarse precisamente)?

Por ello, persistimos a considerar que, si la carta de Pau afirmaba que no debía haber varias versiones de un documento de la LIT, dejaba perfectamente abierta la cuestión de la caracterización del Estado de Israel, para preconizar a continuación y sin explicación ninguna, de dejar "estado nazi". Frente a tal borrosidad, tomamos una decisión que asumimos, la de sustituir a "estado nazi" por "estado sionista". Fue esta una decisión en espera de aclaración y, en el mismo movimiento, decidimos también consultarles, camaradas del SI y del CEI, objeto de nuestra carta del 5 de enero. Es también por esta razón que decidimos no publicar la declaración del SI con fecha del 7 de enero de 2009 (Todo nuestro apoyo a la resistencia palestina). En consecuencia, no aceptamos ser amenazados ¿Cuáles son las "otras secciones anteriormente"? ¿A que deberíamos esperarnos?

No habríamos practicado así sin una verdadera inquietud: somos una pequeña organización frente a tareas inmensas, en una situación de ascenso rápido de la lucha de clases, y no tenemos tiempo que perder en querellas semánticas, ni con respecto a formulaciones que serían periodísticas; ni con respecto a analogías desarrolladas talvez sólo a objeto de propaganda, a objeto de volver las cosas más comprensibles para las amplias masas.

No. Se trata efectivamente de cuestiones serias: el debate debe entonces llevar sobre el fondo y darse en el conjunto de la Lit-qi, a fin de estar en capacidad de discutir con otras corrientes, conformemente al proyecto estratégico definido en nuestro último Congreso Mundial.

Con fraternales saludos trotskistas,

Secretariado del GSI

París, 29 de marzo de 2009

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